Política

¡Es que sí hay que rifarlo!

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Lo del avión presidencial, más allá de que pueda tomarse como un elemento distractor (es lo que señalan algunos, o sea, que los operadores de la 4T lo hubieran puesto en la agenda precisamente para eso, para que el respetable público no hable de otra cosa y se olvide del asunto del Insabi, de la postración de la economía o del atorón en las estrategias para combatir la espeluznante inseguridad pública que padecemos), se ha vuelto una cuestión muy enredada y morrocotuda: se entiende que López Obrador no quiera tener absolutamente nada que ver con ese antecesor suyo que viajaba acompañado de familiares, compadres, amigos y asociados derrochando insolentemente los recursos del erario. Y es perfectamente comprensible, de la misma manera, que el actual presidente de la República no esté dispuesto a aparecer como otro personaje más de esa camarilla de frívolos que tan cínicamente sacaron provecho de sus cargos públicos. El hombre, después de todo, es de usos austeros y precisamente ése es uno de los rasgos que más le han hecho ganarse las simpatías de la gente y la aprobación de tantos ciudadanos. Sus votantes no lo quieren ver a bordo del Boeing 787-8, ofensivo símbolo de los excesos del pasado, y no les importa que la práctica totalidad de los jefes de Estado tenga a su disposición flotillas de aeronaves como parte de una normalidad perfectamente aceptada en las naciones democráticas del planeta.

Y sí, AMLO intentó también recuperar la plata que se había gastado en el aparato o, por lo menos, no seguir cubriendo los montos que exige el contrato de arrendamiento financiero. La idea, de tal manera, fue poner a la venta el avión presidencial. El problema es que no hay demasiado mercado para un bien así: el Dreamliner fue acondicionado para cumplir las necesidades muy específicas del jefe de Estado de un país, en cierto momento y para ciertos propósitos. O sea, que la disposición de la cabina no es necesariamente del gusto del millonario texano o del jeque árabe que pudieren apoquinar los millones de dólares que cuesta el “José María Morelos” (le tendrían que borrar el nombre y los colores patrios, encima). La rifa sería entonces casi la única solución: el pueblo paga la deuda y el ganador lo remata a precio de rebajas. Digo… 

revueltas@mac.com

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Román Revueltas Retes
  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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