Política

El pueblo justiciero mira a otro lado

Nuestro “pueblo”, ancestralmente relegado y prácticamente sin potestades, tiene de pronto la facultad de hacer justicia. O sea, le van a otorgar un poder que nunca ha tenido. Estará en condiciones de decidir una cuestión mayor: acusar a cinco ex presidentes, llevarlos luego a juicio y castigarlos al final. Se resarcirán así unos agravios que se remontan al origen mismo de nuestra nación —somos raza conquistada y no es casualidad tampoco que resuenen exigencias de que los colonizadores nos pidan perdón, así sea que la gente de ahora en España, empezando por Su Majestad el Rey Felipe VI, no tenga nada que ver con las brutalidades perpetradas por sus lejanos antecesores— y que, en tiempos más recientes, no corren ya por cuenta de Hernán Cortés y su pandilla sino que llevan la firma de casa, o sea, que los saqueadores son tan mexicanísimos y tan guadalupanos y tan patriotas como el que más.

Lo de la corrupción, justamente, es un tema muy peliagudo: nos dicen que era consustancial al satanizado neoliberalismo pero, qué caray, escarbas un poco, ahora mismo, y te encuentras con que el irrefrenable impulso de hacer oscuros negocitos, de robar lo robado que se le iba supuestamente a devolver al pueblo, de tener casas y condominios y propiedades sin ser un potentado sino meramente un académico o un sempiterno empleado de doña Administración, de otorgar contratos a tus amiguetes de toda a vida y de embolsarte dineros que no te tocaban porque debían ser usados para crear bienes públicos, ese incontenible instinto depredador —repito— también lo llevan dentro algunos y algunas de los que se han incrustado en la maquinaria de la 4T.

Es desesperanzador y muy deprimente porque el asunto sobrepasa ideologías, credos y dogmas para volverse algo así como un rasgo cultural de toda la subespecie nacida en este país. Ya no es vicio exclusivo de fifís, señoras y señores, ni práctica monopolizada por la tradicional casta de “ricos y poderosos” sino costumbre, digamos, más universal aunque esta gente, la que ahora se reparte el pastel, pretenda no tener los indecentes apetitos de los de antes.

En fin, volviendo a la cuestión de empoderar al pueblo confiriéndole la prerrogativa de decidir, en una gran consulta ciudadana, si los cinco precedentes primeros mandatarios de Estados Unidos Mexicanos deben ser procesados judicialmente, se trata de una estrategia dirigida precisamente a eso, a hacerle sentir a la gente que tiene, ahora sí, un poder real en sus manos siendo, como decía, que los mexicanos cargamos sobre el lomo un atávico sentimiento de avasallamiento.

Millones de conciudadanos nuestros, sabiéndose finalmente reconocidos y empoderados, reconocen a su vez al líder que les está dando voz. Las otras historias, las de las corruptelas de siempre, no aparecen en su campo de visión.

Por ahora… 


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Román Revueltas Retes
  • Román Revueltas Retes
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  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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