Hay que seguirlo repitiendo una y otra vez: en Cuba no hay libertad. Un régimen que combate el pensamiento crítico, que no permite la existencia de partidos políticos de oposición, que persigue y encarcela a los disidentes, que ejerce una férrea censura sobre lo que se dice y se publica, que monopoliza absolutamente el poder y que concentra toda la información en los órganos oficiales de prensa, un régimen así es absolutamente indefendible, señoras y señores.
De vuelta en la palestra, así sea a control remoto, el expresidente López Obrador declara que le hiere “que busquen exterminar, por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al hermano pueblo de Cuba”.
Pero, a ver, ¿quiénes buscan eso? Más bien, ¿no han sido los sátrapas de la dictadura castrista los primerísimos que han oprimido a su propia gente, despojándola, ahí sí, de cualquier forma de soberanía individual y arrebatándole sus libertades hasta el punto de que tres millones de cubanos —o hasta cuatro, según algunas estimaciones— han emigrado de la isla a partir de 1959, arriesgando sus vidas en frágiles embarcaciones para alcanzar las costas de la Florida o desertando de sus equipos deportivos para solicitar asilo en las naciones adonde habían acudido a competir?
Va aquí un dato que debiera, por sí solo, poner las cosas en su lugar en lo referente a los “ideales de libertad y defensa de la soberanía”: 850 mil ciudadanos del “pueblo hermano de Cuba” llegaron a los Estados Unidos entre 2022 y 2024.
La asfixiante carencia de derechos no es lo único que ha provocado un éxodo tan descomunal sino también la realidad de la desesperanzadora pobreza que se vive en la nación caribeña, consecuencia directa de la cancelación de otra primordial libertad, la de ganar dinero comerciando con bienes y servicios, una potestad que la inmensa mayoría de los pobladores de este ancho mundo ejerce sin mayores impedimentos.
Pero, ¿qué es lo que hay ahí, en esa sufrida Cuba, que tanto fascina a los populistas de Morena? ¿Les gustan las dictaduras? ¿Les embelesa el ejercicio de poder de los tiranos? ¿Les encanta la pobreza (ajena)?
Por lo visto, les parece perfectamente normal que se sacrifiquen las libertades en el altar de la ideología. Pues, con la novedad de que eso no es lo que quieren millones de cubanos.