La lucha por la independencia económica fue una constate durante el gobierno de Cárdenas igual que la nivelación de las clases sociales, para ello tal como se plasmó en el plan sexenal la intervención del estado en su tarea reguladora de la visa económica fue tarea clave.
Esto le valió la acusación de que se caminaba hacia el socialismo cuando sólo se buscó el adelanto de la clase trabajadora y la capacidad productiva del país, movilizando a la clase obrera en la lucha de clases con afán antiimperialista, en ese esquema es que sucede la expropiación petrolera hace 82 años.
El Plan Sexenal no preveía la expropiación petrolera pero sí hacer efectiva la nacionalización del subsuelo, modificando el régimen de concesiones opuestas al interés nacional, evitando el acaparamiento de los terrenos petroleros e intervenir para equilibrar las fuerzas de la industria petrolera, creando para ello Petróleos de México S.A.; pero las empresas extranjeras no estuvieron de acuerdo en aceptar la primacía de los intereses nacionales.
Estaba vigente aquella primera traición del acuerdo Calles-Morrow que echaba por tierra lo establecido en el artículo 27.
El conflicto petrolero surgió entre las compañías petroleras y las exigencias de los obreros quienes habían fundado el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana en 1936.
El sindicato presentó exigencias exageradas a fin de forzar una negociación luego de no acatar las empresas las resoluciones de la Suprema Corte.
El sindicato suspende la huelga y plantean frente a la Junta de Conciliación y Arbitraje un conflicto de orden económico lo que implicaba que un grupo de peritos estudiara el estado financiero de las empresas y comprobar la solvencia de las mismas para pagar lo demandado.
Las compañías solicitaron amparo a la Suprema Corte y retiraron capitales de México; forzando a Cárdenas a decretar la expropiación petrolera el 18 de marzo de 1938.
En su discurso Cárdenas comunicó una radiografía que aclaraba la explotación extrema de las compañías desmintiendo que representaran beneficios para México y su economía.
La traición de Peña Nieto, contradijo el propósito cardenista; al desmantelar la industria petrolera para entregarla al extranjero y compinches mexicanos, puso al país en la actual crisis.