1.-Por favor, que no se defienda lo indefendible. No hagamos caso a los mamones con pinta de sabios, casi científicos, que ahora abundan en los medios y que, con pizarrón enfrente, hacen rayitas y bolitas para convencernos de que esta liguilla y su final fue entretenida y de buen futbol. El aficionado de a pié, el que hoy platica de la final en el café o la oficina con los compas, no es pendejo. No se le trate como tal. Las finales de esta temporada fueron una basura y atentaron contra el espectáculo. Los goles son el alma de este deporte, no los 4-4-2 o 5-3-1-1 y todas esas ecuaciones que hacen ver como una ciencia abstracta a algo tan pasional y básico como el futbol. Que no nos engañen: pinche liguilla fea, pinche campeón tan pinche.
2.-El peor error que pueden cometer los de Tigres - aficionados y equipo--es seguir alentando este innecesario discurso de si ya, por fin, pueden ser considerados grandes o no. Y es que lo único que provoca esta insistencia es exhibir la orfandad de reconocimiento que han tenido, al igual que otros equipos, a lo largo de su historia. Esta hueca competencia, chequelo bien, no nace de la preocupación de Cruz Azul, América, Pumas o Chivas por ser "alcanzados" por sus rivales, sino de los eternamente incomprendidos que le tratan de hallar una razón al por qué el llenar sus vitrinas de trofeos no basta para ser llamado "grande". O sea, la chiquillada berrinchuda porque no les hacen caso. Tigres es un equipo de época y su afición de las mejores del país, disfruten eso y no se desgasten en causas ridículas.
3.-¿Cuántas veces no nos hemos quejado de que en México siempre dirigen los mismos? Bueno, pues hoy un joven técnico como Diego Ramírez está siendo despedazado por el mal papel de la sub 20 en su Mundial. Y es muy injusto. Por supuesto que Diego tiene responsabilidad en este fracaso. Y mucha, pero eso no justifica la carnicería que se ha provocado en su contra. De verdad, sean sinceros, ¿saben cómo fue todo este proceso mundialista? ¿Conoce siquiera a la mitad de la plantilla que componen al equipo? No seamos crueles sin conocer a fondo lo que se tuvo que librar para llegar a Polonia. Solo así nos daremos cuenta que no toda la culpa es de Ramírez y de que los clubes se terminaron convirtiendo en una piedra en el zapato.