Política

El circuito de las albercas

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Salgo a caminar. Quiero rehacer para mí la cartografía del circuito de las albercas del que nunca tuve noticia transparente como el agua. Esa mañana nadé despacio y sin pausa en una piscina techada de agua tibia. Me hundí varias veces y vi el techo tranquilo de agua, senda de palomas, dirá Valéry hasta el fin de los tiempos.

En 1870, la avenida Juárez estaba dividida en tres partes: la central para jinetes y carruajes, y las dos laterales para vagones de la compañía de Tranvías. Las líneas tenían ramales habilitados en las nuevas calles que se abrieron tras la demolición de los viejos edificios virreinales. Así lo relata en un bien informado estudio Ignacio Ulloa del Río en un libro publicado por la Ibero. “El empresario Salvador Malo habilitó líneas férreas sobre la avenida Juárez para conectar la ciudad con las concurridas albercas Blasio, Osorio y Pane”.

Caminé por Bucareli y luego el Paseo de la Reforma, por ahí había una entrada a la alberca Pane y también desde la glorieta de Colón. El tranvía Circuito Baños comunicaba la alberca Osorio con la segunda glorieta de Cuauhtémoc. Intento imaginar el terreno con alguna casa de campo, un baldío. No puedo.

El atractivo de la alberca Osorio eran unos “cuartos-estufa” de vapor con una ducha fría de alta presión. La alberca más grande de la ciudad se encontraba en el casco de la Hacienda de la Teja, donde hoy hacen esquina Sullivan y Circuito Interior. Llegué caminando hasta ese lugar y vi planchas de cemento, tránsito, puentes. Una red de tranvías se había construido para este circuito de albercas donde el sol de aquella ciudad iluminaba las mañanas con calores en las cuales los habitantes de la ciudad buscaban tiempo libre, diversión, agua. Así pasaban los días libres nuestros antepasados. No imaginemos el edén, los caminos de la ciudad eran polvaredas, pero tampoco pensemos en el infierno.

Por cierto, cuenta Ulloa, algunos años después el tiempo libre hizo una parada en las plazas de toros Colón, de José Teresa; Paseo, de Manuel Esnaurrizar; Bucareli, de Ponciano Díaz, y la Plaza Reforma, de Félix Sierra, ubicada donde hoy se encuentra el edificio de la Lotería Nacional.

Así seguí el circuito Baños en un tranvía imaginario. Me toca buscar imágenes de las líneas de ferrocarril, de las albercas y las plazas de toros. Los cuartos-estufa me parecen inventos de un futuro pasado.


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Rafael Pérez Gay
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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