1.-¿Se acuerdan de los lloriqueos de Miguel Herrera hacia el VAR de las últimas semanas? Señores, eso también es estrategia y más cuando sabes que el equipo que diriges es el América. La Comisión de Arbitraje decidió darle un caramelito a las Águilas para aplacar a su timonel y mandó a ejecutar al ingrato de Adonai Escobedo. No nos hagamos, Nicolás Castillo jugará de a gratis el clásico ante Chivas del próximo fin de semana porque debió ser expulsado el sábado pasado por la canalla agresión que aplicó al portero del Puebla. Los árbitros también se ponen la camiseta y antes que perjudicar a uno de los “grandes” y echarse la soga al cuello y al Piojo encima, Escobedo pasó por alto la conducta violenta del delantero del América. No lo justificó, pero pocos tienen los pantalones para dañar el aparato comercial que significa un clásico nacional. Obvio, Adonai y sus jefes los dejaron en casa.
2.-La Liga MX está a unas semanas de ser víctima de una de sus reglas más absurdas: la multa para evadir el descenso. Por años, se sabe, Fidel Kuri se ha convertido en el ñero de la familia del futbol mexicano, en la oveja negra, en un cáncer que ni a suspensiones se han podido extirpar. La pésima administración del propietario del Veracruz, sus eternas chingaderas en contra del balompié y los futbolistas, por fin, hoy le pasan factura y su equipo descenderá. ¡La oportunidad dorada que tanto buscaba don Enrique Bonilla y su gente!, pero, paradójicamente, son las aberraciones que este señor hizo con el reglamento las que evitarán que nuestra liga se deshaga de una vez por todas de un ser tan nocivo como Kuri. A billetazos, el rostro de la prepotencia de este hombre seguirá siendo la vergüenza de la familia.
3.-No le resto ni un gramo de mérito al trabajo en cancha que León ha forjado para estar como el mandón de la Liga MX. No va por ahí. Simple y sencillamente que creo que, antes de esa bola de estrategias y parados tácticos, hay un detonante clave para el éxito de los Esmeralda: la sed de venganza. Y es que ya la semana pasada hablábamos de Angel Mena, el goleador del torneo y alma de este equipo que, tras salir a gatas huyendo la malaria en Cruz Azul, hoy explota. Pero no es el único caso de revancha en León, ahí está el propio Nacho Ambriz, ninguneado en todos y cada uno de los equipos a los que ha dirigido. Víctima del escarnio, nadie le daba crédito al técnico de los guanajuatenses, quien siempre fue visto como poca cosa, como un tipo gris y sin personalidad. Y qué decir de Luis Montes, el hombre al que le costó años levantarse del madrazo anímico que le significó privarse de la oportunidad de ser el 10 del Tri en el Mundial del 2014 debido a una lesión. Hoy, este chaparrito cautiva, es líder. Y JJ Macías, otro maltratado, cedido como mercancía de segunda por el lugar que lo vio nacer y que ha demostrado que hasta material de selección nacional puede ser. Las Chivas se retuercen en los ácidos de su inconsistencia mientras este chavo ve desde lo alto como lo extrañan.