Política

Extremadamente distintos

La semana pasada, durante la famosa Convención Bancaria, uno de los exponentes habló de lo distinto que es el uso de efectivo en la Ciudad de México y en los estados del sur del país. En el primero hay cada vez más transacciones digitales (pagos con tarjetas y SPEI); en el segundo todo sigue haciéndose con efectivo.

No es ninguna sorpresa que haya diferencias tan marcadas dentro del país: es prácticamente un tema trillado escuchar de lo rezagado que está Chiapas frente a otros estados. Aún así, el dato me sorprendió y decidí investigar un poco más.

Siete, ocho, años después de que las fintech se pusieran a emitir tarjetas de crédito a máxima velocidad, lo que encontramos es que hay una serie de desigualdades enormes a nivel regional. En un extremo está la Ciudad de México, en donde ahora aparecen en los datos de la CNBV 1.4 tarjetas de crédito per cápita. Para variar, en el otro lado está Chiapas: 0.07 tarjetas per cápita. Mientras que en CdMx hay casi 13 millones de tarjetas, en Chiapas hay menos de 500 mil. 

Si nos vamos a terminales punto de venta, en la Ciudad de México habría más de 600 por cada 10 mil habitantes. En Oaxaca son menos de 70. En la Ciudad de México, por cada operación en cajero automático hay como 5.4 transacciones en terminales punto de venta. O sea, se usan con más frecuencia las tarjetas para pagos digitales que para sacar efectivo de los cajeros. En Chiapas la relación es 0.81: la gente va primero a los cajeros por su efectivo, antes de pagar con la tarjeta en algún comercio. Y así nos vamos. 

En resumen, los cinco estados con mayor índice compuesto de formalidad/digitalización son todos del norte o centro-norte: CdMx, Nuevo León, Baja California Sur, Querétaro y Baja California. Los cinco estados con menor índice son todos del sur: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Hidalgo y Puebla.

Claro, todo esto está relacionado con el concepto de formalidad. La tasa de trabajadores formales (afiliados IMSS) varía de 40.3% en la Ciudad de México, a 4.2% en Chiapas —una brecha de casi 10 a 1.

Entender esto es absolutamente esencial para quienes hablan de la “gran oportunidad” que existe en México debido a los retos de inclusión financiera. Las oportunidades para bancarizar a la población están básicamente limitadas a los estados del sur. En el resto del país la competencia es feroz: conseguir clientes implicará tener que robárselos a alguien más. Eso toma tiempo y cuesta mucho dinero. 

Para mí la duda existencial es porqué no hay avances. Yo crecí escuchando de estas diferencias y lo “injustas” que son; décadas después, la cosa sigue igual. Ya tuvimos incluso un presidente ultrapromotor de la región, y aún así, no parece haber mucho avance. 

¿Hay realmente algo que se pueda hacer al respecto? Y de ser así, ¿hay alguien que esté genuinamente interesado en que cambie? ¿O será que esto es —y seguirá siendo— una peculiaridad en este país?

La oficina

El fin de semana vi los primeros cuatro episodios de La Oficina, una adaptación que hizo Amazon Prime de la serie The office. Me parecieron verdaderamente divertidos: es una gran sátira de las dinámicas que suceden en una ficticia empresa de jabones, que tiene una de sus oficinas principales en Aguascalientes. 

Es un buen ejemplo de la capacidad que hay en este país para producir contenido de primerísima. No es por nada que las principales plataformas de streaming están invirtiendo tanto en México.


Google news logo
Síguenos en
René Lankenau
  • René Lankenau
  • Fundador de Whitepaper
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.