M+.– Desde sus oficinas en el piso 50 de la Torre II en el lujoso Centro Metropolitano de San Pedro Garza García, el empresario Roberto Blanco Cantú tenía una vista privilegiada sobre la Zona Metropolitana de Monterrey. Tras el ventanal que daba al occidente de la capital neoleonesa, observaba las principales avenidas y trazaba mentalmente una ruta nueva, todos los días, de su trabajo a su casa. Cada salida era acompañada por un equipo de hasta 20 escoltas que, ahora intuye el gobierno federal, no pertenecían a una empresa de seguridad privada, sino al Cártel del Noreste.
Unos le apodaban 'Roberto Brown', una broma entre sus amigos que le reclamaban que se sentía más cercano a Brownsville, Texas, donde estudió, que de Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde nació. Pero otros le llamaban 'El Señor de los Buques', especialmente quienes presuntamente integraban una red de contrabando de combustible en alianza con viejos integrantes de Los Zetas.
El modus operandi, cuentan en gobierno, es fácil de explicar, pero difícil de probar: Roberto Blanco Cantú fundó empresas, o se asoció a ellas, que se especializaban en el transporte y almacenamiento de combustible —Metra Fletes, Autolíneas Roca y Montimex entre las más conocidas — usando flotillas de pipas, autotanques y buques tanque. Hasta ahí, un negocio legal, de fuerte inversión y alta demanda.
Pero las empresas y sus operadores desfalcaban al gobierno mexicano. Cargaban combustible en Estados Unidos y lo traían a México simulando ser otro producto, como diésel, para evadir el pago de millonarios impuestos. También falseaban volúmenes o alteraban la mercancía. Lo hacían mediante facturación apócrifa o cambiando las bitácoras de viaje. Los buques de Blanco Cantú, por ejemplo, salían de Estados Unidos, pero con banderas de Singapur, Chipre o Panamá para despistar a las autoridades. La ganancia era gigantesca por la evasión fiscal sistemática.
El esquema era reforzado con la participación del crimen organizado, que infiltró a marinos, agentes aduanales, policías y más para permitir el ingreso de buques de contrabando. A veces la cooperación institucional se lograba con sobres de dinero; a veces, con balas. Y cuando la carga se convertía en dinero, el Cártel del Noreste lo blanqueaba por el sistema financiero. Tras unos meses, el dinero estaba en las cuentas del 'Señor de los Buques', pero también de políticos, principalmente en el noreste de México, que cerraban la pinza de protección garantizando impunidad a cambio de fondos para campañas electorales. La tríada perfecta: empresarios sucios, políticos corruptos y crimen organizado protegido.
Uno de los contadores que hacía posible ese esquema cayó este domingo: José Antonio Cortés Huerta, alias 'El Titán' o 'El Mamado', a quien le ejecutaron cuatro órdenes de cateo al mismo tiempo en pleno fin de semana del Día de las Madres en Nuevo León. Su ego fue su maldición: las autoridades federales dieron seguimiento a uno de los narcobuques interceptados de su jefe y lo encontraron jalando las pistas a un zoológico privado con siete tigres. Aunque tenía 10 armas de fuego, no accionó ninguna. Cayó sin oponer resistencia. Es el cuarto de la estructura criminal en ser detenido.
El gabinete de seguridad del gobierno federal mantiene un callado optimismo: creen que 'El Titán' es la llave que abre el cajón de los secretos de las oficinas en el piso 50 del Centro Metropolitano. Es el hombre que llevaría a la detención del 'Señor de los Buques', prófugo desde septiembre de 2025. Y entonces el gobierno tendría en su poder a uno de los cabecillas del megafraude de huachicol fiscal que se calcula, conservadoramente, en un desfalco de 9 mil millones de dólares cada año para el Estado mexicano.
'El Señor de los Buques' es también la respuesta a preguntas apremiantes: ¿quiénes son los políticos que aceptaron dinero manchado de combustible y sangre para sus campañas? ¿cuáles jefes en el crimen organizado operaron para él y qué recibieron a cambio? ¿sus empresas financiaron a candidatos tanto en México como en Estados Unidos? ¿recibió protección de la cúpula de la Secretaría de Marina o sólo de marinos poderosos que actuaron por su cuenta?
El gabinete de seguridad se mantiene cerca. La presidenta manda un mensaje de vigilancia contra el 'Señor de los Buques' y a sus cómplices, sin importar sus amistades o afiliación de partido. Se hundió el 'Titán' y el gobierno está una milla más cerca de resolver el misterio del huachicol fiscal.