Por desconfianza, por miedo, por informales o porque nos genera seguridad, preferimos en México el efectivo y nueve de cada 10 transacciones las hacemos con monedas y billetes.
Podemos sacar una cuenta online en unas horas y sin ir al banco podemos pagar vía nuestros celulares inteligentes y hasta tenemos CoDi, pero no fue hasta que llegó el Covid-19 que en México dudamos o cuestionamos nuestro manejo del efectivo.
Es tan importante poder tocar dinero que “hoy puedes en México hasta pedir efectivo por internet”, me dijo José Luis López, CEO y cofundador de Finerio, una plataforma de gestión de finanzas personales, y añadió que “por eso en nuestra app, versus las de otros países, el registro del uso del efectivo es un apartado muy importante”.
El dinero pasa por muchas manos antes de llegar a las nuestras, sabemos que no está limpio o sanitizado, y leímos (dos artículos en prensa internacional) que el Covid-19 puede transmitirse vía su uso. ¿Necesitamos tener efectivo?, ¿cuánto?, ¿puedo contagiarme por manejarlo?, ¿debería subirme a la ola de pagos digitales?
No es nuestra primera crisis, pero esta es distinta. No conocemos cómo el enemigo puede (realmente) impactar nuestra economía. Hasta ahora nos han anunciado una recesión, vimos caer los mercados accionarios en el mundo y el tipo de cambio tocó los 24 pesos por dólar. Cuando la ansiedad se une a la incertidumbre regresan las preguntas.
Si bien hasta el miércoles 18 de marzo no había información de la OMS que recomendara más un formato de pago que otro, y “sin entrar en un escenario de ‘satanización’ del efectivo, sí es una medida preventiva manejar la menor cantidad posible”, me dijo Adrián Fernández, director general de Creditea, una plataforma de préstamos personales.
Necesitamos efectivo porque 60 por ciento de la población trabaja en el sector informal y muchos pagos en México son así. Además, sabemos que a muchos genera tranquilidad tenerlo. Pero no tenemos que correr al cajero automático. Respiremos, podemos pedirlo online, como dice José Luis.
La decisión de cuánto tener depende de nuestros gastos fijos y variables, de nuestro presupuesto. Calculen lo que pueden necesitar para sostener y operar su vida por un par de días sin salir de casa o estar en contacto con personas fuera de ella.
Más allá de eso, no necesitamos realmente efectivo. Hay opciones y es el momento para entender las finanzas digitales, descargar las apps y llenar el formulario. Hay cientos de empresas fintech y bancos tradicionales que permiten ahorrar, pagar, pedir préstamos y hasta invertir desde el smartphone. Esto resulta en “rapidez para responder a una emergencia desde casa y evitar la exposición innecesaria a otras personas o espacios”, me dijo Adrián. “Mi sugerencia: si se puede hacer pago electrónico, hacerlo y reducir el contacto, que es lo mejor ahora para nosotros y nuestras familias”.
Tenemos el tiempo y las circunstancias para pensar en nuestra relación con el dinero y analizar las opciones que ofrece el mercado. Es quizá el momento ideal de tomar una sana distancia también con el efectivo.
@vivircomoreina