Negocios

El humanismo que necesitan las empresas

En 1890 dos empresarios con una fábrica de hielo abrieron una cervecera en Monterrey para evitar las importaciones e innovaron con la caguama de Carta Blanca. Luego cambiaron el corcho y el alambre por la corcholata y construyeron un espacio laboral con prestaciones superiores a la norma que incluían vivienda, educación y salud.

Uno de los fundadores fue Isaac Garza y su hijo, Eugenio Garza Sada, se convirtió en una de las figuras más relevantes en la industrialización de Monterrey y de la creación del liderazgo humano.

“La empresa está hecha para que su funcionamiento traiga el bien común”, dicen que decía don Eugenio.

La historia la conocemos: la cervecera creció, sumó marcas como Tecate, Indio, Noche Buena o Dos Equis y en 2010 los adquirió Heineken. Hoy la operación de Heineken México implica 20 marcas, siete plantas, 18 mil empleados y más de 16 mil tiendas Six. Es la más relevante para el corporativo a nivel global.

El éxito de la cervecera que hace que la colonia del Prado, en Monterrey, huela a malta, no sólo se refleja en los números —las ventas o la rentabilidad— también en ese espíritu humanista que han logrado mantener.

La Cervecera Cuauhtémoc desde 1902 pagaba más que otras empresas a sus empleados. El salario promedio entonces era de un peso diario y la Cervecera pagaba 1.5 pesos, según el libro Capitalismo Social, de César Salinas Márquez.

En la parte educativa, en 1911 los directivos promovieron la Escuela Politécnica Cuauhtémoc, donde estudiaban sus trabajadores después de su jornada laboral y los hijos de los empleados por la mañana, narra Salinas.

Ese espíritu sigue siendo uno de los pilares que permiten mantener el legado y construir el futuro. 

“Seguimos entregando al día de hoy uno de los mejores servicios médicos de la ciudad a nuestros empleados. Seguimos creyendo que la educación es importante, dentro de nuestra organización y las familias; tenemos todo tipo de apoyos. Seguimos creyendo en las personas y 85 por ciento de nuestras promociones son internas”, me contó Oriol Bonaclocha, CEO de Heineken México.

El liderazgo humanista implica un sentido ético, busca el desarrollo y se enfoca en un bien común. Pero no se aleja de hacer negocios, porque una empresa humana hace dinero. Lo primero no está peleado con lo segundo. Por algo habrá dicho don Eugenio que “el empresario que sólo se ocupa de su empresa, ni siquiera se preocupa por su empresa”.

En un mundo en el que impera la desigualdad, las reglas se amoldan y cambian, en el que se asentó la desconfianza, hay que elevar esa visión de construcción en conjunto que busca beneficios sostenidos.


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Regina Reyes-Heroles C.
  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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