Me llama la atención que amigos y colegas pasen muchas veces delante de noticias catastróficas sin detenerse con especial énfasis en ellas. De momento me refiero a una: en México uno de cada dos niños concluye la primaria sin comprender lo que lee. De acuerdo con datos de PISA y Unicef, 47 por ciento de los jóvenes de 15 años no alcanza el nivel mínimo de comprensión lectora. Tomo estos datos de la nota de Alma Paola Wong publicada en Milenio.
Esta pésima noticia que desde luego el secretario de educación desestimará con alguna mentira, así lo hace Mario Delgado, forma parte de la destrucción de todas las cosas que Morena, López Obrador y ahora Sheinbaum le han imputado al país. Y espero que no me vengan con la sonsera de que los culpables vienen de la era oscura del neoliberalismo. López dio órdenes de destruir la reforma educativa; no quedó nada. Pues aquí tenemos uno de los resultados de este sexenio de ocho años.
No a todos los estudiosos se les ocurre cruzar este desastre educativo con la devastación del libro y la industria editorial en México. Ponga atención, Taibo: leer, comprender, ¿entendido? Claro que no, no perdamos tiempo.
Gerardo Jaramillo es director de la Asociación de Libreros de México. Conozco su trabajo desde hace tiempo, entre otros cargos ejerció la dirección de Educal, sabe del libro, no pretende ser escritor, sino un conocedor, administrador, organizador del libro en México. Desde luego fue marginado por Taibo y su banda.
Mantengo con Jaramillo una conversación desde hace tiempo. Recientemente me escribió para comentarme los artículos que le he dedicado al tema. Reproduzco algunas de sus anotaciones: “La cuatroté ha triturado la industria editorial de México en ocho años. Lo que se había construido en más de cuarenta y reconocido en América Latina como un modelo, lo hicieron añicos.
“Hay responsables directos por ideología y por ejecución de esa ideología. Más la incapacidad para dirigir instituciones y doblegarse a las órdenes políticas sin medir consecuencias: Jesús Ramírez Cuevas, Alejandra Fraustro, Marx Arriaga, Fancisco Taibo, Marina Nuñez, Fritz Glokner, Claudia Curiel, Rodrigo Borja y obviamente las tres secretarias de educación que han desfilado por el cargo y hoy Mario Delgado.
“Desarticularon la venta de editores privados de texto, desaparecieron la Dirección General de Publicaciones, cambiaron la ley de bibliotecas, no hay compras para más de 7 mil 484 bibliotecas públicas, no convocaron al consejo consultivo de la ley del libro en siete años…”.
Como se dice ahora: es cuanto.