Cultura

Virtudes peligrosas

La mayor virtud de un individuo habla también de su más grave defecto. Una persona tenaz fácilmente se transforma en una necia; un individuo exigente con su trabajo en un descuido se convierte en un perfeccionista obsesivo, y aquel amable y generoso puede correr el riesgo de ser servil. ¿Dónde está la línea?

Existió un filósofo griego que consideró que la virtud nunca es igual porque se mide de acuerdo con las circunstancias. Esto lo ejemplificó de menara sencilla: el alimento adecuado para un hombre de mediana estatura y poca actividad no es el mismo que el que requiere un atleta para correr el maratón. Pero no solo eso: el alimento que la misma persona necesita cuando está sana no es el que resulta conveniente cuando cae enferma.

De esa misma manera, decía este filósofo, aquello que es bueno en el ámbito ético varía de acuerdo a la persona y a las circunstancias. Pero sí hay una cierta orientación: hay una característica que toda virtud conserva en cada caso. Lo que es bueno, la virtud, conduce al individuo a su excelencia. ¿Qué tanto estudio es aconsejable? El que no sea poco, pero tampoco excesivo: ese conduce a la perfección. Ese término medio variable en que consiste la virtud para Aristóteles nada tiene que ver con la mediocridad, sino con la medida precisa para el desarrollo ético de la personalidad.

En última instancia se trata de domar la propia fortaleza, de manera cercana a la propuesta de Stefan Zweig en La lucha contra el demonio. Zweig considera que la fuerza vital de todo individuo debe ser "domada" para que actúe a su favor. Cuando esa fuerza es excesiva, la transfiguración o sublimación que requiere es proporcional, de otra manera el sujeto sucumbe a su propia fuerza: a mayor impulso de la voluntad, mayor necesidad de domar y medir hasta donde es prudente, benéfico o adecuado prolongar una actitud.

Por eso celebro a esa amiga que me decía: "Soy budista, pero no pendeja". Mi amiga se refería a la virtud de la compasión en el sentido budista. Y así es: aun la más elevada virtud requiere cuidados para no descarriarse. Todo tiene una medida y si no nos cuidamos de nuestras propias virtudes, las veremos transformarse en nuestros peores defectos.

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Paulina Rivero Weber
  • Paulina Rivero Weber
  • paulinagrw@yahoo.com
  • Es licenciada, maestra y doctora en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Sus líneas de investigación se centran en temas de Ética y Bioética, en particular en los pensamientos de los griegos antiguos, así como de Spinoza, Nietzsche, Heidegger.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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