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Domingo , 17.02.2019 / 20:54 Hoy

Cazapalabras

El verbo ajusticiar y el verbo ejecutar

Moisés Cervantes

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En su noticiario de Radio Fórmula, el periodista Ciro Gómez Leyva lamentó las muertes de elementos de la Marina y del Ejército Mexicano a manos del crimen organizado, pero en lugar de utilizar el verbo asesinar o matar, usó el verbo ajusticiar, lo que contravino a la opinión expresada antes, porque ajusticiar es, solamente, “aplicar justicia”.

El Diccionario de la Lengua Española (DLE) indica claramente las acepciones posibles de la palabra ajusticiar, apegadas a la etimología porque proviene “De justicia”: 1. Dar muerte al reo condenado a ella, y una segunda pero más en desuso que es “condenar a alguna pena”; presuponemos que la sentencia proviene de un juicio realizado por una instancia encargada o elegida para ello.

Por lo tanto, ajusticiar no equivale de ninguna manera a matar o asesinar. Los cárteles o grupos delictivos en México no tienen ninguna calidad moral de, ante la sociedad, “ajusticiar”, sino solo los organismos o instituciones destinadas para tal fin.

Otro verbo que tiene un mayor número de acepciones es ejecutar, con más posibilidades de emplearse: 1. Poner por obra algo; 2. Ajusticiar (dar muerte al reo); 3. Desempeñar con arte y facilidad algo; 4. Tocar una pieza musical; 5. Reclamar una deuda por vía o procedimiento ejecutivo; 6. Poner en funcionamiento un programa; y 7. Ir a los alcances de alguien a quien se persigue.

Aun así, dados los distintos significados, en nuestro país se usa el verbo ejecutar cuando los sicarios de grupos criminales matan a alguien, pero en el sobreentendido de que el muerto o los muertos son sus contrarios, sus rivales en la disputa de algo; o a sus propios integrantes, por errores o venganzas; (ahí, ellos incluyen a la autoridad), pero la sociedad se excluye de esa connotación cuando aclara que la persona muerta no era un delincuente, o sea que “fue asesinada, no ejecutada”.

Otra palabra más que (para mi consideración) cae en la ambigüedad, es el adverbio “justamente”. Muchos periodistas de la nota roja dicen, por ejemplo, “le dieron un disparo justamente en la cabeza”; si bien aquí la RAE tiene entre las acepciones para este término el del otro adverbio “exactamente”, pero se podría entender que el periodista considera “justo” que el balazo le fuera inferido en la cabeza a esa persona, independientemente de que hubiese sido buena o mala.

Yo prefiero y me quedo con la acepción de que “justamente”, fue algo que se realizó “con justicia” y no con “exactitud”, muy a pesar del DLE.

cervanrtesmoises@gmail.com




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