No. ¿Educación y crimen? Imposible siquiera pensar en alguna relación, por tenue que sea. Son dos actividades diametralmente opuestas en objetivos, propósitos y modos de hacer su tarea. Educar es, en último término elevar el espíritu del ser humano y el crimen se especializa en echarlo a perder.
Sin embargo, los acontecimientos del domingo anterior dejaron ver una actividad criminal evidentemente preparada por quien conoce cómo colapsar la vida económica de una parte de la población. Rapidez, precisión, extensión, dimensiones del daño, lugares en el país, y precisión. Características dignas del mejor ejército. El tamaño del daño económico calculado es prueba de la excelente preparación de los miembros de la banda. La calificación anterior no los hace buenos, correctos y admirables. No. Sólo muestra su conocimiento, la aplicación rápida y contumaz del mismo, y el logro del objetivo. Siguen siendo objetivos, actividades y personas fuera de la ley y sus actos también.
No obstante, la oposición de objetivos y logros, la educación requiere esa calidad, acción y objetivos cumplidos con los cuales la banda del líder se hizo, por unas horas de parte del país. La educación formal tiene que hacerse de toda la población entre 3 y 29 años para aplicar los planes de educación capaces de asegurar personas preparadas, con buen juicio y con “armas” para enfrentar las complejas tareas requeridas por este país en desarrollo, con pobreza, y con problemas recurrentes cuya solución, sólo algunos se atreven a señalar y menos a aplicar.
Podemos presumir el logro del objetivo de reducir la cantidad de personas en pobreza dados las entregas de efectivo a la población en dificultades económicas insalvables. No podemos presumir su mejor educación y contribución a este país con el cual han de bregar todos los días. ¿Y de los millones de personas sin apoyos quién se encarga?
Educamos, o al menos están en la escuela poco más de 34 millones de personas en educación básica. ¿Los ayudamos a comprender el aporte del mejor trato al medio ambiente? Esto no será con “clases” y libros de texto. Se puede lograr mediante un proceso paulatino durante el cual los estudiantes con un profesor quien domina los problemas del medio ambiente, los conduce a “ver, tocar y sentir” aquello que causa el medio ambiente degradado; en el agua, en el aire, en la tierra, en los cultivos y sus frutos. Viendo, tocando, probando… haciendo experiencias y discutiendo lo visto, lo deseado y estudiando el proceso para ir del ahora al debe ser. Y claro, maestro/a que acompaña porque sabe de la problemática y sabe qué hacer y decir para lograr estudiantes que comprendan lo que él ya conoce. Pregunta incómoda ¿Cuántos profesores, profesoras de primaria conocen la problemática del medio ambiente en su región, ciudad, pueblo o caserío? ¿Cuántos conocen de la ciencia necesaria para atender tal problemática?
Nuestros alumnos de primaria, ¿conocen algunas de las virtudes de los alimentos? Y ¿conocen las razones por las cuales no hay que comer determinados productos, vegetales o elaborados? ¿Cuándo tendremos profesores comprometidos con un país protector y desarrollador de un medio ambiente sano y capaz de mejorar el estado actual de la naturaleza?
Pensemos en los derechos humanos y el orden de legalidad de la sociedad. Es un conocimiento de los más importantes para estudiantes y profesores para defender lo que llamamos Estado de Derecho, una entelequia si se quiere, y un referente para medir las capacidad de vivir en sociedad, buscar juntos la satisfacción de las necesidades y ser capaces de controlar a quien le interese su ego personal antes del bienestar común.
Sí el crimen y su proceso de gestación no se comprende y no atacamos en la raíz el mal que produce y el bien que maltrata, seguiremos en la eterna lucha entre facinerosos y perseguidores. La educación puede aportar a quienes van a la escuela un conjunto de conocimientos y una convicción acerca del derecho a una vida en dialogo permanente entre los requisitos del mundo natural para aportar sus frutos y bienestar, y el conocimiento necesario para conocer la mejor manera de articular a las personas con el medio ambiente. La escuela es clave pues ahí se conoce la manera de aprender, comprender y aplicar conocimientos y derechos.
Si nuestro país construye una población conocedora de la ciencia, el arte y las características del medio natural en el cual vivimos, esa misma población podrá analizar los derechos humanos necesarios para un bienestar social aceptable, y diseñar la mejor manera de articularlos con los conocimientos de nuestra cultura, centro y motivo de la educación para todos.
No hay recetas para acabar con el crimen y sus adeptos, se hace camino al andar. Ese hacer al andar se aprende en la escuela cuando esta es capaz de articular cultura y naturaleza, conocimientos y realidades, actitudes y mejora social, habilidades y decisiones para aplicarlas. No hay duda posible: La educación contribuye decisivamente a controlar y reducir el crimen; a hacer vida los derechos humanos y a comprender la relación naturaleza y cultura.