Es la época del futbol. Treinta y dos equipos representativos del mismo número de países se disputarán a partir próximo viernes el primer lugar del mundo y la Copa FIFA, símbolo de la primacía en ese deporte. Nuestro país formó y envío un equipo. Está clasificado, por la entidad que lleva las cuentas de los indicadores de calidad futbolera, en el lugar veinte del mundo. Si la lógica operara ese equipo de mexicanos jugará tres partidos y regresará a casa, pues sólo los dieciséis mejores juegan más de tres partidos. Bueno, sabemos que la lógica no crece frondosa en los campos de futbol y los aficionados esperamos que la lógica falle, una vez más.
¿Por qué no habría de fallar en el futbol mexicano si casi en todo el país falla con singular frecuencia? Queremos competir, por ejemplo, en educación y tomamos unas decisiones sobre las cuales la ciencia disponible nos avisa son imprácticas, costosas y lo peor incongruentes con el propósito. A precio de oro se evaluará a profesores, directivos y estudiantes en su desempeño. Y ¿qué se hará con los datos que arroje esa evaluación? Los vamos a guardar años para saber si se confirman y declararnos o no “competitivos”. ¡Ah! Si indican desempeños no tan buenos (cualquier cosa que eso signifique) vamos a asesorar, capacitar o reformar a las personas correspondientes. ¿Cuánto tiempo? Años, con la esperanza de que la lógica falle, como en el futbol.
Queremos competir en la energía. Todos los países, hasta los más sencillos y con menos recursos están empeñados en apartarse de la energía fósil y buscan afanosamente cómo usar fuentes de energía renovable y duradera. Nuestros equipos de representantes en cuanto somos ciudadanos, legisladores y titulares del poder ejecutivo, escuchan el canto de sirenas y apuestan a un invento fallido: Sacar gas y petróleo de las piedras. Algunos crédulos ya lo hicieron y ahora mismo reportan su sueño roto. Nuestro equipo de legisladores espera que la lógica falle y mantienen su apuesta.
Queremos entrar en la ultramodernidad con la apuesta a la mejor tecnología en telecomunicaciones (radio, TV e Internet para los legos) y los sabios le ponen calidad al proceso. Imposible. Llega el capital y dice: Esa apuesta es mía y no se metan con nosotros. ¿Competitivos todos? No. Sólo los ricos y los monopolios. ¿Fallará la lógica? La esperanza muere al último.