Cultura

El futbol de los invisibles: Galeano

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Eduardo Galeano, La cancha. Donde los invisibles pueden todavía hacerse visibles, FCE,

¿Cómo se recordará, al paso de los años, el Mundial de futbol que todavía se juega por estos días?

¿El de la América del Norte, renegadamente trenzada económica, comercial y socialmente, con sus tristes entretelones de guerras y desastres naturales?

¿O, simplemente, el que ganó la selección de tal país?

¿El del señorío del var, ese mecanismo reglamentario tecnológico que se inventa una caricatura para apuntalar una decisión arbitral, presumiblemente tomada fuera de la misma cancha?

¿El de los nuevos protagonismos geográficos y la conocida alternante supremacía?

Puntos suspensivos.

Pero en él seguimos.

Millones y millones.

Unos, a la manera de Galeano, implorando “una linda jugadita, por el amor de Dios”, en cada uno de los partidos vistos en los que, a fuerza de ser sinceros, se han dado muchas.

Siempre la esperanza.

Antes nombrada por Galeano.

Al que volvemos cada cuatro años.

De entre el montón de novedades editoriales y miscelánea de firmas que se acumulan sobre el tema, ese gran libro que es El futbol a sol y sombra y del cual el Fondo de Cultura Económica de México recupera cinco breves textos en La cancha. Donde los invisibles pueden todavía hacerse visibles.

Cinco, no más, una lástima, pero que bien demuestran el tino de Galeano para observar en el futbol la duradera intención del ser humano por el juego.

“Quiérase o no, créase o no”, escribe Galeano, “el futbol sigue siendo una de las más importantes expresiones de identidad cultural colectiva, de esas que en plena era de la globalización nos recuerdan que lo mejor del mundo está en la cantidad de mundos que lo contienen”.

Esto es, dirá el escritor uruguayo en “El futbol, entre la pasión y el negocio”, una “pasión universal”.

Que se contiene y desborda.

Se expresa.

“Si el futbol estuviera limitado a los países que más dinero pagan por él”, añade

Galeano (1940-2015), “no tendrían explicación los fervores que desata en el mundo entero”.

“América del Sur, que poco paga y está condenada a suministrar jugadores a Europa, ha ganado y sigue ganando más campeonatos mundiales que Europa en selecciones nacionales y en torneos de clubes, por mucho que Europa pague. Y el futbol africano, el más pobre del mundo, está entrando en escena de la más avasallante y jubilosa manera, y no hay quien lo pare. El futbol profesional, lucrativa industria del espectáculo, maquinaria implacable, está organizado para que el dinero mande, pero no sería una pasión universal si no siguiera tendiendo, como por milagro tiene, capacidad de sorpresa”.

Expresadas en 1997, las consideraciones de Galeano permanecen vigentes.

Como los casi doscientos textos que contiene El futbol a sol y sombra, cada uno de ellos pergeñado con la pasión de quien mira en el juego tanto sus luces como sus oscuridades.

El futbol de Galeano.

El futbol.

Entre quienes lo observan como un mero fanatismo, “el papá de Jack el Destripador”, y los que lo miran como el opio de los pueblos, “negocio de mercaderes y políticos”.

Pero, pregunta Galeano, “podría alguien mencionar una sola pasión humana que no sea usada como instrumento de alienación y como objeto de manipulación por los poderes que en el mundo mandan”.

“El respeto por la realidad obligaría a reconocer que, a pesar de todos los pesares, la cancha de futbol es bastante más que un escenario de violencia y una fuente de dinero, prestigio político y Valium colectivo. La cancha constituye también un espacio de expresión de destreza, y en ocasiones de belleza, un centro donde los invisibles pueden todavía hacerse visibles, aunque sea por un rato, en tiempos donde esa hazaña resulta cada vez menos probable para los hombres pobres y los países débiles”.

Lean a Galeano (y no dejen de seguir lo que resta del Mundial) la invitación.

Desde sus primeras líneas:

Ganamos, perdimos, igual nos divertimos.

El futbol profesional, lucrativa industria del espectáculo, maquinaria implacable, está organizado para que el dinero mande, pero no sería una pasión universal
El futbol de los invisibles: Galeano


Google news logo
Síguenos en
Mauricio Flores
  • Mauricio Flores
  • mauflos@gmail.com
  • Periodista, estudió Ciencia Política y Administración Pública en la UNAM
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.