Política

No temas donde vayas

“No temas donde vayas, que has de morir donde debes”, es lema que ha servido de inspiración en los procesos de formación de elementos de diversos cuerpos policiacos o militares, federales y ministeriales.

Para pertenecer a un agrupamiento de seguridad hace falta mucho más que cubrir los requisitos de escolaridad, experiencia y aptitudes físicas enlistados en los promocionales de reclutamiento: se requiere un profundo amor a la Patria, y un alto sentido del deber.

En esta edición, MILENIO da cuenta que Guanajuato es en 2019 el estado de la república con mayor incidencia de asesinatos a integrantes de las fuerzas del orden, con 26 homicidios.

El pasado sábado, acudieron a su cita con el destino Juan Diego González Valadez, policía municipal de León, quien no dudó en hacer frente a unos asaltantes en la colonia León I, lo que le costó la vida.

En tanto, en la comunidad de Loma de Zempoala en Yuriria, el Teniente Juan Carlos Anastacio, efectivo de la Guardia Nacional perdió la vida durante un enfrentamiento con un grupo de sicarios tras una balacera que se prolongó durante varios minutos.

Sus casos se convirtieron así en las fatalidades #25 y #26 en el recuento hemerográfico de los guardianes del orden abatidos durante lo que va del 2019 a manos de la delincuencia, organizada o no, criminalidad de la cual , con su trabajo cotidiano e incluso con su sangre, defendieron a la sociedad hasta entregar en ese afán su último aliento.

Durante la última década ha aumentado la capacidad de fuego con que ahora cuentan los asaltantes de barrio, que no dudan en jalar del gatillo así solo sea para robar un celular o solo unos pesos.

Ahora la delincuencia no se conforma con eliminarse entre grupos rivales por el control de los negocios ilícitos, sino que ha tomado como rehén a la población con amenazas, extorsionanes, sembrando temor.

Se puede afirmar, parafraseando a Alejandro Almazán, que cad4 v3z s0n m4s l0s mu3rt0s, qu3 y4 n0 (4b3n 3n l0s núm3r0s…

En ese contexto me rehúso siquiera a pensar que los casos del oficial Juan Diego González Valadez y del teniente Juan Carlos Anastasio, queden ahí para a engrosar las estadísticas oficiales, y se conviertan en un número más en la narrativa de estos aciagos días.

Ellos fueron mucho más que eso: uniformados ejemplares, testimonio de vocación y servicio. Juan Diego y Juan Carlos, quedó demostrado, no temieron en ir… Y yo me pregunto: ¿Ahí debían morir?
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*Periodista de investigación y ex servidor público de carrera

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Mario A. Arteaga
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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