Muchas han sido las críticas ante la permisividad de admitir el uso de aparatos electrónicos dentro de las escuelas y en horas de clase, porque es un abuso que afecta al ambiente escolar.
No ha sido fácil el rechazo a estos instrumentos tecnológicos que han venido a irrumpir en casi todos los campos de la vida cotidiana, llámense teléfono móvil, computadoras, tabletas, etc, no porque no sean útiles, sino porque su uso excesivo y dependiente ha ocasionado un retraso generalizado en el aprendizaje que es el objetivo de ir a la escuela.
Con el apoyo de esos instrumentos, se ha estado relegando la lectura en libros, la práctica de la escritura manual y la capacidad de asimilar información con propósitos de formar base como recurso personal y profesional.
Lo anterior en vista de los resultados medidos en pruebas de aprovechamiento fundamentales para el crecimiento en lo intelectual y personal, pero algunos alumnos no consideran que ir a la escuela es para aprender y no para presentar “tareas impecables” , logradas por el fraudulento sistema de “copiar y pegar” .
El uso del llamado comúnmente “celular” se ha convertido en un enorme distractor que afecta el desarrollo de las clases y hábitos de estudio, por la interrupción que nos lleva a la pregunta de ¿por qué usar un teléfono en plena clase, y por qué quién marca ignora esto?
Fue noticia internacional el caso de una maestra que renunció a su profesión porque ya no soportaba las interrupciones por los timbres, pese a sus quejas ante alumnos y autoridades
En algunos países se redujeron al mínimo el uso de todo lo que ofrece la tecnología en este campo: Suecia, Dinamarca, Noruega, Suiza, especialistas del ramo redireccionaron el regreso a la lectura de libros y revistas, rechazo de que todo texto sea por impresora y a que algunos trabajos sean escritos a mano, calificando también la ortografía.
En China, por ejemplo, está prohibido el uso de la tecnología a menores, y limita el tiempo el uso en mayores.
Otras reglas rehabilitadas, han sido: exposición oral, comprensión e interpretación de textos, reducción de pantallas y otros equipos han reaccionado a tiempo, para conservar su nivel, arrepentidos de haber permitido libre acceso de esta tecnología.
El verdadero estudiante es el que muestra y refleja su nivel de aprendizaje y educación, no por contar con recursos técnicos, es casi patético el ver a jóvenes en tonto diálogo por celular, mientras caminan y se exponen, lo colocándolo en el pupitre. ¿O acaso aspiran tener un diploma digital?
¿Por qué las escuelas no muestran su sistema educativo en lugar de imágenes de “modernidad” con estudiantes ante computadoras?