Política

Rocha Moya: eso es soberanía nacional, y no cosas…

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Estando nuestra capacidad de indignación totalmente adormecida, cada día que pasa descendemos más hacia el quinto círculo del infierno público sin responder siquiera a los demenciales disparates que tenemos delante, por no hablar de cómo nos hemos acomodado a la monstruosa realidad de una violencia criminal que no es otra cosa que sufrimiento humano puro y duro.

Hemos digerido morrocotudas barrabasadas como la de que una nefasta epidemia le viniera “como anillo al dedo” al supremo líder de la nación. ¿Qué suerte de afortunada circunstancia podía haber ahí para un dirigente, señoras y señores? ¿La muerte de 800 mil compatriotas suyos? ¿La paralización de la economía al no poder millones de personas acudir a sus trabajos? ¿La orfandad de tantos y tantos pequeños cuyos padres no sobrevivieron a los embates del SARS-CoV?

Otros desbarros fueron tal vez menos escandalosos: eso de que gobernar fuere una tarea “sencilla” quedó meramente en el anecdotario, junto con lo de que perforar un pozo petrolero “no requería mayor ciencia”. Mucho más inaudita resultó la declaración, proferida ni más ni menos que por un jefe de Estado, de que no le vinieran “con el cuento de que la ley es la ley” siendo que la legalidad es el fundamento mismo de la ordenación republicana y que el primero de los deberes juramentados por los gobernantes es sujetarse, precisamente, a los mandatos de la letra constitucional.

Estos precedentes sirvieron de pistoletazo de salida para que la congregación morenista se arrogara no sólo la facultad de soltar las más inadmisibles barrabasadas sino, ya puestos todos sus cofrades en modo insolente –cínicos, inmunes al ridículo, despreciativos y soberbios—, se solazaran en disfrazar sus corruptelas a punta de groseras mentiras.

Hemos llegado, de tal manera, al punto en el que nos encontramos ahora, cercados los mexicanos por una tribu de oficialistas tan sectarios como intolerantes, dueños de una verdad, la suya, que no contrastan jamás con los hechos arguyendo, en el mejor de los casos, que cuentan con “otros datos” o, ya en plan declaradamente peleón, que quienes los confrontan con la realidad son “fachos” o ponzoñosos militantes de la “ultraderecha”.

En los últimos días nos cayó encima un sainete absolutamente delirante protagonizado por el supremo heredero de la monarquía cuatrotera, agraviado el descendiente por haberle sido cancelada su visa de entrada, ahí sí, a la madre de todos los imperios planetarios y dispuesto, en su adquirida condición de futuro rey mexica, a plantarle cara al mismísimo monarca de turno de la gran potencia mundial.

Ése había sido el último episodio del argumento escrito por los guionistas de doña 4T pero, qué caray, nos faltaba el retorno al poder del gran brujo sinaloense, requerido el hombre por la justicia de los Estados Unidos de América y, de pronto, muy desafiante por haber decidido envolverse en la bandera de la soberanía nacional.

Así estamos… 


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Román Revueltas Retes
  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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