Al estudiante mexicano no se le ha preparado para que de manera autónoma lea, comprenda, analice un libro, estudie, haga resúmenes y un ejercicio de reconocimiento. Es lo que se llama ser autodidacta.
Este sistema de autoaprendizaje es el que está favoreciendo a millones de estudiantes en otros países aquejados por el mismo mal de la pandemia.
En general, a nuestro estudiante el maestro le guía para el estudio y aprendizaje a través de tareas y su presentación oral o escrita, o bien, evaluaciones con exámenes. Pero si el maestro no establece esa dinámica, el estudiante no ha sido capaz de emprender acciones por sí mismo, buscando orientación pero sin dejar de ser productivo en su propósito.
Ante esta referencia de valor relativo, organismos internacionales como el Banco Mundial señalan que en nuestro continente de habla hispana-portuguesa se está viviendo una crisis que alarma, porque sus estudiantes están perdiendo el ritmo de la dinámica del aprendizaje que es continua y, en el peor de los casos, desertan de los sistemas que ha llegado al cierre de los planteles que no han podido superar eficazmente los efectos del covid-19.
El resultado final sería crisis en la pobreza con las consecuencias negativas aún no cuantificables.
La encuesta que mide el impacto del mal endémico en la educación, dirigida por el Inegi, señala que de los más de 33 millones de jóvenes anteriores a los 29 años en su calidad de estudiantes del ciclo pasado, 5.2 millones no volvieron a inscribirse en el actual y que, de los 740 mil que no lo concluyeron, un 58.9% fue por algún motivo relacionado con la pandemia.
Al perderse el contacto con los profesores y sus compañeros de clase, se pierde la rutina de redactar trabajos escolares, con mayor razón si el alumno carece de herramientas tecnológicas para seguir un relativo contacto con el medio.
Es nuestra América Latina la zona geográfica más afectada por la pandemia. Constituyendo un 10% de la población mundial, tenemos casi un tercio del total de muertes registradas por el covid, lo que repercute en toda la sociedad, especialmente en el medio escolar, creando una crisis permanente en las familias y una terrible angustia en los padres, responsables directos de la educación de sus hijos.
¿Cuál será el futuro de los jóvenes estudiantes atrapados por esta crisis? Trabajar; este dato se subraya a partir de que avanza la edad de los educandos, quienes han buscado integrarse a la economía preponderantemente de manera informal. _