Política

PISA, más allá de las cifras

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  • PISA, más allá de las cifras
  • Marco Antonio Rodríguez Blásquez

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Los resultados de la prueba PISA 2025 volvieron a colocar a la educación mexicana en el centro de la conversación pública, y como suele ocurrir cada vez que se presentan estos resultados, aparecen las cifras, las interpretaciones y también la tentación de buscar responsables inmediatos.

Pero PISA debería de servir para algo mucho más importante y preguntarnos qué estamos haciendo y qué hemos dejado de hacer para mejorar realmente la educación de niños y jóvenes. La prueba, a diferencia de un examen escolar tradicional, no busca determinar cuánto contenido de un programa educativo nacional memorizaron los alumnos, su objetivo es conocer qué tan capaces son de utilizar sus conocimientos y habilidades para resolver problemas, interpretar información, razonar y enfrentar situaciones de la vida real.

Por lo que debemos como sociedad involucrar a los padres de familia para que no les resuelvan situaciones de la vida diaria a sus hijos y enseñarlos a afrontar y dar soluciones a problemas que se les presenten; en síntesis, que aprendan a resolver, a hacerse responsables y autosuficientes.

Los resultados no son desconocidos para quienes hemos estado vinculados durante años con la educación. Durante más de una década tuve la oportunidad de desempeñarme como profesor en la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM y participar como sinodal en exámenes profesionales para la obtención del título de licenciatura.

Posteriormente, como representante del titular de la SEP en distintas entidades del país, pude observar los desafíos que enfrenta el sistema educativo, por lo que más que sorprenderme los resultados de PISA, me llevan a insistir en una preocupación que no es nueva.

El valor de PISA no reside únicamente en obtener un número para aparecer en una tabla internacional, donde los datos permiten identificar fortalezas y debilidades, estudiar desigualdades socioeconómicas, comparar grupos de estudiantes y observar tendencias.

España ofrece un ejemplo particularmente importante. No se conforma con una muestra que permita obtener un promedio nacional: sus comunidades autónomas participan con muestras ampliadas que permitan disponer de resultados regionales propios.

PISA 2025, muestra por qué esto es importante. Mientras España obtuvo 457 puntos en matemáticas, 451 en lectura y 477 en ciencias, los resultados fueron muy distintos entre comunidades. Madrid alcanzó 477 puntos en matemáticas y 495 en ciencias, y mientras Asturias obtuvo 471 en lectura, otras regiones quedaron considerablemente por debajo.

España tiene, por tanto, un problema educativo nacional, pero dispone de información acerca de dónde es mayor, dónde menor y dónde puede buscar experiencias internas que funcionen mejor.

México obtiene de PISA una fotografía nacional, por lo que es pertinente preguntarnos si para un país con 126 millones de habitantes y enormes diferencias económicas, culturales, geográficas y educativas entre entidades, no sería conveniente contar también con fotografías estatales o regionales comparables. Medirse no resuelve todo el panorama, pero permite saber con mayor precisión qué problema tenemos y dónde estamos.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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