Un evento meteorológico atípico e histórico sacudió a la Zona Metropolitana durante las últimas horas. La noche del 1 de octubre y la madrugada de este 2 de octubre pasarán a la historia de la climatología local al registrarse una acumulación de 172 milímetros (equivalente a 172 litros por metro cuadrado) en el Observatorio de Monterrey, posicionándose como el segundo día más lluvioso para un mes de octubre desde lo ocurrido en 1951.
La magnitud del fenómeno es extraordinaria: en más de 70 años de registros, únicamente en cinco ocasiones se han superado los 100 milímetros de lluvia en un lapso de 24 horas durante este mes. El récord histórico para octubre continúa siendo de 211.5 milímetros, reportados entre la noche del 16 y la madrugada del 17 de octubre de 1957. Lo más destacado es que esta tormenta torrencial no estuvo ligada a un ciclón tropical.
Hay factores atmosféricos e impacto en presas. El evento actual es resultado de la interacción de un frente estacionario con niveles extraordinarios de humedad y energía en la atmósfera, potenciados por el fenómeno de El Niño y las elevadas temperaturas del Océano Pacífico ecuatorial.
A pesar de los estragos e inundaciones viales, la precipitación representa un alivio crítico para la crisis hídrica de Nuevo León. Las precipitaciones llegan para compensar el marcado déficit de agua de julio, agosto y, de manera particular, de un septiembre que figuró entre los más cálidos y secos del registro histórico. Los importantes escurrimientos generados comenzarán a captarse en las principales presas de la entidad, reforzando el suministro de agua potable para la metrópoli y el sector agrícola.
El pronóstico: no bajar la guardia. Las autoridades y meteorólogos exhortan a la población a no confiarse. Se mantiene vigente el pronóstico de lluvias generalizadas con eventos puntualmente fuertes e intensos para el sábado, domingo y parte del lunes.
Aunque climatológicamente es poco probable que una tormenta de esta magnitud se repita de inmediato en el mismo punto, las condiciones atmosféricas son propicias para eventos similares en otras zonas del estado o incluso en otros puntos de la ciudad. A diferencia de un ciclón tropical –que genera lluvias fuertes continuas–, los frentes fríos provocan precipitaciones irregulares en intensidad y duración, que se intensifican al chocar con las zonas montañosas; los totales de lluvia con el paso de los días pueden rivalizar con las precipitaciones pluviales de algunos ciclones tropicales.
Con el suelo completamente saturado de agua, cualquier lluvia adicional generará escurrimientos inmediatos hacia ríos, arroyos y canales pluviales, incrementando rápidamente sus niveles y el riesgo de desbordamientos.