alrededor de todo el mundo existen diversas costumbres a la hora de celebrar año nuevo. Una de las más famosas de las que conozco, es la de comer 12 uvas y pedir un deseo por cada una de ellas.
De acuerdo con diversas fuentes, la hipótesis más aceptada de su origen es la que asegura que surgió como costumbre entre la burguesía y clases altas de Madrid a finales del siglo XXI, quienes consumían uvas con champán para celebrar la fecha.
Sin embargo, haya sido por la razón que sea, actualmente muchas familias y personas en general acostumbran comer 12 uvas a partir de que el reloj marca las 12 del día 1 de enero, para pedir 12 deseos durante el primer minuto de año nuevo.
Así que, aprovechando este espacio y la ocasión, les comparto mis 12 deseos al respecto. Aunque se diga que no se deben mencionar para que sí se cumplan, creo que compartirlos con quien lea estas letras, pueda ayudar a que hayamos más personas deseando lo mismo y a que trabajemos en cumplirlos.
El primero es que las personas puedan desplazarse por su ciudad de forma segura, accesible, pero sobre todo, digna, independientemente del medio de transporte en el que se muevan, la edad, sexo o condición social.
El segundo es contar con más y mejor infraestructura peatonal, ciclista y de transporte público en el país y, si no es mucho pedir, en el mundo entero (porque pedir no empobrece).
El tercero y el cuarto es que no se violen nuestros derechos a un medio ambiente sano y a la movilidad.
El quinto es que se apruebe en la cámara de diputados y, posterior a ello, en los congresos locales del país, la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial.
El sexto es que se les diga adiós a todos los puentes ANTI peatonales en el país, retirándolos y remplazándolos por cruces seguros a nivel de calle.
El séptimo es que las urbes mexicanas sean pensadas, diseñadas y transformadas para las personas, donde haya lugar para el ocio, el entretenimiento y la pausa.
El octavo es que la seguridad vial del país se construya desde la visión cero, a fin de que se trabaje en las verdaderas causas que inciden en el tema. Respecto a esto último, el noveno es que la industria automotriz mexicana dote de mejores sistemas de seguridad para los vehículos a fin de disminuir o evitar los siniestros y muertes viales.
El décimo es que nuestras niñas y niños puedan volver a salir a la calle a jugar, sin temor y contando con los espacios dignos y de calidad que se merecen.
El décimo primero es que se logre la visibilización de la importancia y lo que representan los viajes y la movilidad de cuidados, a fin de que las personas que los realizan (en su mayoría mujeres), puedan contar con más comodidades y mejores medios para realizarlos de forma accesible y asequible.
Y por último, el décimo segundo es que se pueda lograr la gestión de la velocidad, priorizando lo realmente importante: la vida (humana y de las especies), a fin de contar con espacios públicos de calidad donde el transitar sea una actividad placentera y no de alto riesgo.
Sé que me estoy adelantando con los deseos y que los he hecho públicos, pero considero que levantar la voz puede ayudar a encontrar a otras personas que compartan mis anhelos y se quieran sumar para hacerlos realidad.
Bien dicen que soñar no cuesta nada; ojalá el 2022 sea el año donde algunos de ellos puedan cumplirse.