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Jueves , 18.04.2019 / 16:07 Hoy

Para Reflexionar

Espiritualidad

Luis Rey Delgado García

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Le hemos otorgado muchas interpretaciones a la palabra espiritualidad, pero el concepto básico es la búsqueda de significado, propósito, trascendencia y experiencia de conexión con algo más grande que nosotros. 

Hemos abaratado el concepto de espiritualidad: para algunas personas significa manejar cristales y hablar con ángeles, para otros es practicar yoga y/o ayunar, para otras es estar en silencio, para otras es hablar con espíritus, etc.

Lo que llamamos espiritualidad es un estado de conexión, de experiencia, con algo más grande que nosotros (Dios, naturaleza) con la parte más profunda de nuestro ser. 

Cuando alguien tiene una experiencia de fe genuina es transformado en “una persona nueva”, que se sabe profundamente amada, tiene una paz profunda, desarrolla un alto grado de compasión y alegría.

Parece que el mundo moderno ha hecho a un lado nuestra parte espiritual, pero también hemos comprendido cabalmente que, para funcionar completamente, tienen que estar balanceados todos los aspectos de quien somos; nuestra mente, cuerpo y espíritu en armonía.

El enfoque exagerado en lo material nos puede llevar a descuidar nuestra naturaleza espiritual. Podemos experimentar desde las cosas simples como la música, una caminata, un amanecer, e incluso el anuncio que personas creíbles nos hacen del mensaje que nos conecta con Dios y con el todo.

Existen caminos, corrientes, filosofías, religiones para vivir más espiritualmente, para despertar nuestra espiritualidad y comprendernos en un nivel mucho más profundo. 

Pero quizá convenga aquietar nuestra vida y nuestra interioridad, hacer silencio, dejarnos encontrar, tratar de escuchar más y estar disponibles para el Otro con mayúscula.

Las señales de una persona que ha tenido un “encuentro con Dios” o que vive una genuina espiritualidad incorpora a los actos de su vida valores como la tolerancia, la compasión, el desapego, la generosidad, el perdón, la discreción, etc. 

El crecimiento espiritual es consecuencia o efecto de una transformación real e inspiradora, que pertenece al sustrato más profundo del ser humano.

Ciertamente la vida espiritual brota de un encuentro, de una relación personal e íntima con Dios, el Creador, la naturaleza, etc. que transforma. Reconocemos a personas con fuerte interioridad que, sin proponérselo, nos comunican paz, irradian equilibrio y armonía.

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