La crítica viene con cualquier cosa que hagamos y nos incomoda a todos. Aún así es importante para continuar nuestro crecimiento personal. Sin crítica no hay aprendizaje.
Dar y recibir comentarios críticos lo experimentamos como algo negativo, doloroso, e incómodo.
A veces usamos eufemismos como “Retroalimentación” o “Reorientación” para suavizar el tema o no ir directo al punto.
Pero tan pronto la retroalimentación se torna negativa, la percibimos como crítica, y nos ponemos a la defensiva.
Sin embargo los antiguos nos aconsejan: “hazte amigo de la crítica, solicítala activamente a los demás.” Aprenderás de ella.
Una buena crítica protege la auto-estima de la otra persona.
Por ello hay que escoger las palabras cuidadosamente y centrarnos en lo que queremos que esa persona haga diferente la próxima vez.
Cuando criticamos y recibimos críticas nuestro nivel de ansiedad aumenta y no se quita por completo incluso cuando la crítica que otorgamos o pedimos sea muy positiva, pues la crítica siempre es una evaluación, una calificación de aprobado o reprobado que tanta ansiedad y angustia provoca desde que éramos pequeños.
Somos sensibles a la crítica pues venimos y hemos sido formados en la cultura de la vergüenza y de la culpa, nos sentimos evaluados y muchas veces invalidados.
Por ello ahora se habla de “búsqueda de áreas de oportunidad” en lugar de fallos y errores para suavizar el término de evaluación o crítica.
Habrá que solicitar y otorgar la crítica siempre desde una actitud fresca y considerada, cuidando que el efecto sea de crecimiento y aprender a hacerlo ya que eso de saber criticar es un arte fruto de la madurez personal.
Criticar es una tarea esforzada, ardua y embarazosa. No hay que hacerla más difícil, al calor emocional podemos ceder ante la oportunidad de golpear la mesa o gritarle al receptor.
Cuando la temperatura emocional sube de nivel, toda escucha se detiene.
La crítica, entonces, se convierte en un show o en un drama. Criticar enojados es lo peor que podemos hacer.
Criticar es examinar, evaluar y juzgar un asunto pero que generalmente confundimos con descalificar, anular o invalidar algo.
Crítica y criterio contienen la misma raíz etimológica que tiene que ver con el “juicio y discernimiento” con “analizar y separar” que son habilidades del pensamiento, saber criticar es saber pensar o “pensar bien para criticar acertadamente y que la crítica sea constructiva.
Cualquier cosa que hagamos está sujeta a la crítica. La crítica es una oportunidad para mejorar, para crecer y para aprender.
luisrey1@prodigy.net.mx