Los grupos criminales que dominan el tráfico de fentanilo en México han desarrollado un papel central en el consumo local del opioide sintético, el cual se ha expandido de manera desigual al norte del país, de acuerdo con los intereses de las organizaciones delictivas, reveló un estudio de la organización InSight Crime.
“Allí donde permiten el acceso, la difusión puede acelerarse; donde restringen la venta, ya sea para evitar la atención de las autoridades, proteger otros intereses de tráfico o mantener el control territorial, los mercados tienden a permanecer contenidos”, indica.
La investigación, titulada Reglas locales, lecciones globales: cómo la gobernanza criminal moldea los mercados de fentanilo en el norte de México, explica que el mercado de fentanilo en la frontera norte de México no se da de forma uniforme ni por inercia, y que su crecimiento o contención depende de decisiones directas del crimen organizado, que actúa como regulador de facto en cada plaza.
El primer hallazgo establece que el fentanilo no crea mercados nuevos, sino que se inserta en los ya existentes.
Fentanilo se mueve por rutas existentes
“Esto coincide con lo observado en otros mercados de Norteamérica y sugiere que el fentanilo rara vez aparece de forma aislada. En cambio, tiende a expandirse sobre redes de usuarios y cadenas de suministro ya existentes”.
En ciudades del norte, la droga se montó sobre redes previamente dominadas por heroína, metanfetamina, cocaína y mariguana, aprovechando cadenas de distribución y usuarios ya activos.
Otro hallazgo clave es que el fentanilo no se expande en cualquier lugar, ni siquiera donde hay consumo de opioides.
“En la frontera norte de México no encontramos evidencia de que el mercado de fentanilo continúe expandiéndose de manera sistemática desde su introducción alrededor de 2016. En Tijuana y Mexicali se ha convertido en una parte estable del consumo cotidiano, mientras que en Nogales, Hermosillo; y Ciudad Juárez sigue limitado a ciertos grupos de usuarios. En conjunto, esto refleja un patrón de consolidación en algunos lugares y de contención en otros”.
Es decir, el patrón no es de expansión generalizada, sino de consolidación en algunas zonas y contención en otras.
Detrás de esa diferencia está el factor más disruptivo del análisis y se refiere a la gobernanza criminal.
Esto es, que la expansión del fentanilo depende de si los grupos delictivos permiten su venta o la restringen.
Papel del crimen organizado en el tráfico de drogas
“El crimen organizado es un factor central en la forma en que se desarrollan los mercados de drogas en México”, advierte el informe.
Este control —añade el estudio— no es marginal sino estructural. Además —se destaca—, el crimen organizado define disponibilidad, precios y formas de distribución.
El artículo establece que, en la última década, el norte del país ha visto una reorganización en la que grupos locales, muchas veces fragmentados, operan como reguladores del mercado, desde monopolios hasta esquemas de competencia violenta o restricciones totales. El informe también documenta que no hay una sola forma de introducir el fentanilo.
“En algunos casos se mezcla de manera discreta con otras drogas, especialmente heroína, en otros se ofrece abiertamente como una alternativa más potente”.
Ambas estrategias han estado vinculadas a aumentos abruptos de sobredosis, muchas de ellas invisibles en los registros oficiales.
El hallazgo de fondo es que el fentanilo no sigue una lógica de mercado tradicional ni una expansión homogénea, sino que es un fenómeno administrado territorialmente por redes criminales que deciden cómo, dónde y a quién se vende.
La organización precisó que el informe es una evaluación cualitativa de las dinámicas relacionadas con la distribución de fentanilo en México.
Zona de estudio por donde pasa el fentanilo
“Se seleccionaron cinco ciudades en el noroeste del país como estudio de caso: Tijuana y Mexicali, en Baja California; Hermosillo y Nogales, en Sonora; y Ciudad Juárez, en Chihuahua,
“La selección se basó en varios criterios: demanda de tratamiento por consumo de fentanilo, reportes de sobredosis relacionadas con esta sustancia, decomisos de fentanilo, presencia previa de mercados de opioides y proximidad a zonas de producción y rutas de tráfico”, detalló.
RM