Desde el día que nacemos, hasta el día que morimos lo único permanente es el cambio.
Hay cambios inevitables que son los que no decidimos que tienen que ver con la evolución propia de nuestro cuerpo y de nuestra historia… (No elegimos cuánto llegará a ser nuestra estatura, no elegimos la aparición de nuestras arrugas o quedarnos sin pelo, no elegimos el fallecimiento de un familiar, no elegimos la aparición de una enfermedad, etc.) Entonces, hay cambios que podremos elegir y otros que no.
Pero frente a esta limitación:
Siempre podremos cambiar nuestra actitud. No es lo mismo enfrentar una enfermedad o una aflicción, problema o inconveniente con una actitud negativa que con optimismo.
El cambio como proceso interno, comienza con un cuestionamiento personal:
“No estoy conforme con mi vida” “Me siento insatisfecho” “Esto no me hace bien”. Cada uno tiene su propio cuestionamiento interior. El cambio como proceso interno se genera a partir de una motivación personal: “¿Por qué quiero cambiar?” “¿Para qué quiero cambiar?”.
El cambio como proceso interno requiere de una buena cuota de confianza personal: “¿Podré lograr lo que me propongo?” “soy capaz de lograrlo” “yo puedo cambiar”
Es muy relevante tener una actitud realista y al mismo tiempo positiva, aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar, así como tener el valor y la confianza en sí mismo para cambiar aquello que si podemos y está en nuestro poder hacerlo y obviamente estar atentos para reconocer la diferencia (como reza la oración de doble A).
Aceptar la realidad no es resignarse, es poner todo lo posible para asumirla responsablemente Con actitud positiva afrontar el cambio como una oportunidad de mejora o de hacer las cosas de otra forma.
Además, podemos mostrar la mejor versión de nosotros basándonos en nuestras fortalezas, el potencial, el talento y la autoconfianza.
El cambio o ajuste en las personas ante una situación nueva puede adoptar reacciones neutrales, negativas o positivas. Si bien es cierto en nuestra vida empezamos y terminamos etapas en las que siempre existen constantes cambios, por lo que todo cambio se realiza por una mejora o para satisfacer alguna necesidad.
El cambio nos conduce inicialmente a una toma de decisiones donde entran en juego sentimientos, conocimientos, preferencias, cultura, juicio, etc.
El cambio exige una actitud proactiva, y valiente frente a las consecuencias futuras. Es crear oportunidades y minimizar los problemas.
Tanto en nuestra vida personal y laboral estar abiertos y receptivos a nuevas ideas o nuevos cambios.
El cambio como proceso interno impone un impulso para desarrollar nuestra vida de manera constructiva.
luisrey1@prodigy.net.mx