El Día de las Madres —le menciono al camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— me recordó que entre los centenarios en curso hay uno, peculiar: “El brindis del bohemio” cumple cien años este 2015.
—Aclaremos que no es la fecha de publicación sino del año en que fue escrito según su autor, Guillermo Aguirre y Fierro (1887-1949). Hace tiempo comentamos en esta misma página sobre la extraña inscripción de “El brindis del bohemio”, fechado “En el destierro, 1915”. Dijimos que en el periodismo de la época Aguirre y Fierro fue primero antiporfirista y luego antimaderista; estuvo desterrado efectivamente varios años en El Paso, Texas. En 1919 (lo supimos gracias a un descubrimiento de Antonio Saborit) escribió el poema más elogioso e intenso que se haya escrito al respecto: “Estrofas a la memoria del general Porfirio Díaz”. Hasta “padre” lo llama. Ahora: ¿hay vida para Aguirre y Fierro más allá de su famosísimo poema que comienza “En torno de una mesa de cantina…”?
—No sé, camaleón, pero su obra está llena de curiosidades. O mira: la edición más reciente de Aguirre y Fierro que yo conozca (Sonrisas y lágrimas, El Colegio de San Luis, 2009) es del escritor Ignacio Betancourt, quien optó por algo: no incluir “El brindis del bohemio” para fijar la atención en otros poemas. Uno de ellos es “Los pobres periodistas”. Infiero que fue escrito en o luego de 1937, año en que Aguirre volvió a San Luis Potosí de su destierro. Van algunos pasajes.
Me platican que dijo Victor Hugo,
que fue gran soñador, pues era artista:
—“Nunca le hagáis un mal a un periodista,
pues éste puede ser vuestro verdugo;
maneja la opinión, tiene la pluma,
dedo de luz que lo señala todo,
que os puede levantar como la espuma
y os puede sepultar dentro del lodo”.
Yo no sé si así dijo exactamente
aquel gran soñador y alto poeta,
mas sus frases acuden a mi mente […]
por este miserable y vil ambiente
que aquí tienen los pobres periodistas. […]
En Gringoria (me consta, pues lo he visto)
es bien considerado el periodista, […]
Pero aquí el escritor (hay que afirmarlo
en términos rotundos y cabales)
no vale a veces ni los “veinte reales”
que le costó a sus padres bautizarlo,
pues cualquier ayudante o secretario
de cualquier señorón o funcionario
sin más antecedentes,
de cualquier periodista es victimario […]
Si un periodista, de manera osada,
critica la actitud de un diputado
porque éste no dejó muy bien parada
la investidura que se la ha confiado,
salta el “legislador” y en un derroche
de furor comunista,
jura por su blasón que, aquella noche,
se come en escabeche al periodista […]
“Las leyes para todos son parejas”,
escuchamos decir constantemente;
pero a pesar de todas las consejas
es cosa muy vulgar y muy corriente
que cualquier presidente
municipal de la reciente hornada,
mate de un tiro o de una puñalada
a un pobre periodista,
porque escribió sobre cualquier pillada
de un cacique “izquierdista” o comunista.
Y hoy como ayer, por métodos más módicos
de los que usó la “odiosa dictadura”,
quienes escriben para los periódicos,
nunca tienen la vida muy segura,
pues el líder, cacique o diputado,
o las tres cosas juntas, no consiente
que si él ha cometido un atentado
se lo diga la prensa independiente. […]
Ser periodista es ser más desdichado
que un maestro de escuela,
pues éste sufre, lucha y se desvela
haciendo hasta de pinche de cocina,
mas no está condenado
a que un matón pagado
lo asesine a la vuelta de la esquina…