Parece berrinche —dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo—o algo personal. Ve el acopio que hiciste de las versiones al español de La tierra baldía (1922) de que dispones con tal de justificar tu enojo.
—Berrinche, enojo, de ningún modo. Personal, podría ser: como a muchos, todo lo que tenga que ver con el poeta T. S. Eliot me concierne. Y no solo por el hecho de que este poeta es un clásico mexicano; no hay entre nosotros generación que no haya reclamado a Eliot para sí. El descubrimiento juvenil de Eliot es lo más personal que puede ocurrirle a alguien. Pero ahora solo voy a esto; tiene que ver con una palabra que aparece en la primera parte del poema, “El entierro de los muertos”. Una de las voces que se oyen en La tierra baldía refiere su encuentro con un tal Stetson y le pregunta, famosamente, si el cadáver que plantó el año pasado en su jardín ha empezado a germinar y florecerá este año, o si la escarcha súbita ha perturbado su lecho. Le aconseja que aparte de ahí al Perro, que es amigo de los hombres, o con sus uñas va a desenterrarlo de nuevo. Luego viene un verso en francés, de Charles Baudelaire, que diría: “Tú, hipócrita lector, mi semejante, mi hermano”. Una posible lectura es la del “no te hagas”: tú, hipócrita lector, como Stetson, como la voz en el poema o como todos tienes un “muerto”, o un pasado, o un algo que ocultar. Vamos pues a las versiones al español de los versos donde se da el encuentro con Stetson. En inglés dicen: “There I saw one I knew, and stopped him, crying, ‘Stetson!/ You who were with me in the ships at Mylae!’”, y sigue lo del cadáver en el jardín.
~Allí vi a un conocido y le detuve, llamándole: “¡Stetson!”/ ¡Tú, que estabas conmigo en los barcos del Mylae!” (versión de Ángel Flores, 1930; recogida en T. S. Eliot. Poemas. Ediciones Taller, México, 1940.)
~Allí logré entreverme con un conocido y lo interpelé, gritándole: “Stetson! Tú el que estuviste conmigo en los barcos de Mylae…” (versión en prosa de Enrique Munguía, Jr.; publicada en la revista Contemporáneos, 26-27, julio-agosto de 1930. Ed. facs., FCE, 1981. Munguía no le puso La tierra baldía sino “El páramo”.)
~Allí encontré un conocido y le detuve gritando: “¡Stetson!,/ ¡tú, que estuviste conmigo en los barcos de Mylae!” (versión de Agustí Bartra en Antología de la poesía norteamericana, UNAM, 1959; 2ª. Edición, 1972.)
~Allí vi a uno que conocía y le paré, gritando: “Stetson! /¡Tú, que estabas conmigo en las naves en Mylae!” (versión de José María Valverde en T. S. Eliot. Poesías reunidas 1909/1962, Alianza Editorial 1978.)
~Allí vi a un conocido, y lo detuve gritándole: “¡Stetson!”/ ¡Tú, que estuviste conmigo en los barcos de Mylae!” (versión de José Luis Rivas en T. S. Eliot. Poesía completa 1909-1962, UAM, 1990.)
~Ahí vi a uno que conocía y le paré gritando: “¡Stetson!/ ¡Eh, estábamos juntos en los barcos de Mylae! (versión de Andreu Jaume en T. S. Eliot. La tierra baldía/Prufrock, Editorial Lumen, 2015.)
—En el arco de versiones en español a La tierra baldía que va de 1930 a 2015 vuelves a preguntarte “¿Cómo que ‘Mylae’?”.
—Así es, camaleón. Por qué Mylae si debe ser Miles. Como otras tantas alusiones en La tierra baldía, Eliot buscaba un paralelismo entre el mundo antiguo y el moderno. Miles alude a la batalla naval de romanos contra cartagineses en las Guerras Púnicas; la relación eliotiana es con la batalla marítima el 18 de marzo de 1915 por el control del estrecho de los Dardanelos durante la Primera Guerra Mundial. Los aliados franceses e ingleses sufrieron pérdidas severas. Entre los que murieron estaba Jean Verdenal, un amigo de T. S. Eliot que aparece en varias partes de su obra y cuya muerte permite una lectura de La tierra baldía como un poema elegiaco a su memoria.
—Andreu Jaume pone en una nota respectiva: “Mylae o Milas, actual Milazzo, es una ciudad al norte de Sicilia, en cuyas costas tuvo lugar la primera batalla naval de las Guerras Púnicas, en el 260 a. C.”. Pero su traducción persistió en el “Mylae”.
—No sé por qué, camaleón, y no sé si ahora le dicen “Milas”. Aún conservo el libro que llevé en segundo de secundaria en el extinto Instituto Patria: Historia Universal. Antigüedad y Edad Media, por Ida Appendini y Silvio Zavala. En la página 194 se sigue leyendo: “La flota romana, capitaneada por el cónsul Cayo Duilio, venció a los cartagineses en la batalla naval de Miles (260 a. J. C.)”.