Adaptarse a convivir en sociedad no es cosa fácil, dada nuestra primigenia inclinación humana al salvajismo, al que Thomas Hobbes, atinadamente llamaba “el estado de naturaleza”, “guerra de todos contra todos, caracterizada por la ausencia de un poder regulador común, la igualdad natural de facultades y una competencia feroz por recursos”.
En donde, añadía: “Sin leyes ni justicia, la vida es solitaria, pobre, brutal y corta, movida por el miedo constante a una muerte violenta”.
Por su parte Sigmund Freud en su obra: “El malestar de la Cultura”, (entendida la cultura como las reglas de civilidad requeridas por un grupo humano para coexistir en sociedad), plantea que el antagonismo entre las exigencias de una sociedad y las necesidades pulsionales de los individuos que la componen es irreconciliable, de donde toda forma de autoridad resulta detestable, sobre todo para el individuo primario, sea esto por su precario desarrollo de su capacidad de razonar o bien por otras limitaciones de su nivel intelectual.
En cualquier caso, esta incapacidad de convivencia le genera un sentido de insatisfacción permanente que no en pocas ocasiones deriva en conductas patológicas abiertamente antisociales.
Así, cuando el “Estado de Naturaleza” de Hobbes, se combina con las reprimidas pulsiones freudianas de una mente ignorante y primaria, están dadas las condiciones que engendran toda clase de sociopatías, con el consiguiente deterioro del orden y la seguridad de la comunidad y sus habitantes.
Pero el problema no para ahí, sino que con frecuencia se exacerba por la ausencia de poderes reguladores que controlen la difusión de factores agravantes, como la publicación irrestricta de imágenes explícitamente sexuales o de alto contenido de violencia extrema, que distorsionan la realidad y siembran en las mentes vulnerables toda clase de expectativas esquizoides.
Tal vez esta apreciación del mundo en el que vivimos pueda sonar catastrófica, pero a mí los hechos que día con día narran las notas periodísticas parecen sonar a otra cosa: ¿Apocalípticas?