Los nombramientos del coordinador general de Comunicación Social y Agenda Digital; y del secretario de Seguridad Pública, aún cuando Alejandro Armenta era gobernador electo, se dieron en el ultimo minuto.
Y es que ambas posiciones representan una compleja carga para la gobernabilidad de cualquier mandatario y más con el perfil de Armenta. Uno cuida la seguridad y el orden, mientras que el otro la narrativa y su reputación. Uno contiene la violencia y el otro el desgaste. Uno apaga incendios y el otro intenta que no se propaguen en la opinión pública.
Fue una declaración de prioridades o mejor dicho, de preocupaciones.
En ese tablero, el papel de José Tomé Cabrera fue más que operativo, estratégico. Acompañó la campaña, transición y primer año de gobierno con la precisión de quien había convivido con el dirigente, diputado, senador y candidato por varias décadas. Supo leer silencios, anticipar reacciones y administrar crisis.
Pero es una posición en constante desgaste y antes que eso ocurriera, el gobernador optó por el relevo. Al final, sigue siendo uno de los más cercanos al mandatario.
Una coordinación de prensa puede ser mas inestable que un secretario de Gobernación o de Seguridad. Ahí están la historia con dos voceros en el sexenio de Mario Marín, cuatro con Rafael Moreno Valle, dos más en los periodos breves de Tony Gali, Pacheco Pulido y Salomón Céspedes. La constante no es la permanencia, es la rotación.
La llegada de Claudia Hernández fue efímera pero no exenta de retos y desafíos, tanto como su próximo destino al frente de la estrategia electoral de Morena.
Veremos ahora quién toma las riendas de una posición que es como una bomba de tiempo, sobre todo en momentos donde las estrategias de prensa deben pensar en aquellos medios y comunicadores que más alcance garanticen y cuyas audiencias son relevantes.
El relevo llega a través de Jorge David Cortés, con experiencia institucional desde la BUAP de Lilia Cedillo.
Es de la confianza de 02.
Pero el fondo no es quién llegue, sino lo que representa.
Porque comunicar no es adornar la realidad, sino definirla.
Un gobierno puede trabajar mucho, pero si no logra contarlo, es como si no existiera. Y también al revés.