Política

El patito feo

  • Desde mi rincón
  • El patito feo
  • Luis Augusto Montfort García

Fue un día como hoy 11 de noviembre pero de 1843, cuando de la imprenta aquella de tipos móviles, en la que el componedor tomaba del chibalete los tipos y cuidadosamente los colocaba uno por uno para formar cada palabra, que salió a la luz el popular cuento que lleva por título el mismo que preludia estas líneas. 

Fueron 850 ejemplares, que para el 18 de diciembre estaban agotados, por lo que la editorial programó un nuevo tiraje.

Su autor Hans Christian Andersen, narra ahí la historia de un polluelo que siendo cisne, por accidente nace entre los patos y debe sufrir las burlas, picotazos y empujones de las demás ánades del corral, por sus plumas grises y ser más grande y torpe que ellas.

De forma alegórica, Andersen bosqueja en el cuento algo que por lo común nos sucede a todos en algún momento de la vida, sobre todo cuando en la infancia, debemos vencer nuestras inseguridades y enfrentar las con frecuencia crueles burlas propias de la niñez, un proceso que en no pocas ocasiones lesiona la autoestima, pero que cuando se supera, termina haciéndonos más fuertes y resilientes, como en el caso del patito feo, que luego de ser rechazado termina por convertirse en algo inesperado y mucho mejor. 

 Tal vez a esta identificación nuestra con el pequeño palmípedo, se deba el éxito que desde su publicación ha tenido esta narración, por lo que ha sido llevada a partituras, escenarios y pantallas en todas las generaciones posteriores. 

Se dice que de algún modo el autor está siempre presente en su obra y quizá el primer identificado fue el mismo Andersen, pues cuando un crítico le preguntó si escribiría su autobiografía, él contestó que ya la había escrito con el patito feo.

Por cierto por estos días, Joe Biden un hombre que ha tenido que remontar el dolor de varias desgracias familiares y que en su niñez debió soportar numerosas burlas debido a su tartamudez, quizás deba haberse sentido y pensado como lo describe Andersen: 

Crujieron entonces sus plumas, irguió su esbelto cuello y, rebosante el corazón exclamó: 

¡Cómo podía soñar tanta felicidad, cuando no era más que un patito feo!

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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