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Lunes , 18.03.2019 / 14:36 Hoy

Vidas Ejemplares

La muñeca fetiche del asesino

José Luis Durán King

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En 2005, la policía de Kansas recibió un mensaje indicándole que debía recuperar una bolsa abandonada en un parque. En el interior encontraron una muñeca tipo Barbie y una licencia de conducir a nombre de Nancy Fox, de 25 años.

Parecía una más de las muchas bromas que la gente ociosa hace de vez en cuando a la policía. Pero no, los uniformados tenían sus razones para estar inquietos.

Nancy Fox fue asesinada en 1977. El hecho de que ahora apareciera una muñeca vestida con una blusa roja, sin pantalón o falda, con las manos atadas atrás, a la altura de las nalgas, y con los pies también amarrados por los tobillos, era, indudablemente, el mensaje que el asesino de la joven enviaba a la policía.

Nancy fue espiada, seguida muy de cerca en sus actividades por su verdugo. Cuando este se dio cuenta que la joven vivía sola, una noche simplemente se introdujo al departamento de la chica y esperó.

Horas después, la policía encontró el cuerpo de Nancy. Tenía huellas en las muñecas de haber sido esposadas, pese a que ahora estaban atadas a la espalda. Los tobillos fueron inmovilizados con tiras de tela y el cuerpo estaba desnudo de la cintura para abajo.

La joven murió estrangulada con un cinturón. No fue violada, aunque el asesino se masturbó y eyaculó en un camisón de la chica.

Pese a que los investigadores conservaron el camisón, no pudieron hacer nada con la muestra de semen, aún no se aplicaban pruebas de ADN.

Para la ex fiscal de distrito Nola Foulston, la imagen de Nancy, hallada boca abajo en su cama, estrangulada, persiguió por años a la gente de la localidad de Wichita, Kansas. Ver la representación del homicidio a través de una muñeca, “era como saber que él se había sentado ahí, que había copiado todos los detalles mientras ella moría. Fue horrible”.

Lo que la policía supo en esa ocasión es que Nancy era la víctima número siete de un total de 10 personas que el hombre asesinaría, incluyendo dos niños. “Van siete, y faltan muchas más”, escribió el individuo.

En 2004, cuando fue encontrada la bolsa de plástico con su misterioso contenido, el asesino había puesto fin a una pausa de 14 años en su correspondencia con la policía local. Durante casi tres lustros, el asesino BTK jugó al gato y al ratón: ofrecía claves en las investigaciones, avisaba cuando había cometido un homicidio, era como si tuviera la certeza de que la policía carecía de las habilidades para atraparlo.

El regreso a los diarios del homicida ocurrió después de que un periodista señaló que la gente había olvidado al asesino serial BTK, afirmación que irritó al criminal, por lo que volvió a enviar mensajes a la policía.

La bolsa de plástico, la muñeca y la licencia de conducir era uno de esos mensajes.

Fue esa misma altivez la que derivó en la detención, en 2005, del señor Dennis Rader, después de enviar un disquete a un canal de television, cuyo análisis de los metadatos condujeron a su computadora personal.

Líder boy scout, presidente de la iglesia a la que acudía, casado y padre de dos, Rader fue también el verdugo de 10 personas a las que amarró (Bind), torturó (Torture) y mató (Kill) entre 1974 y 1991.


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