Richard Krafft-Ebing fue un psiquiatra, autor, entre otras obras, de Psychopathia sexualis (1886), quizá el primer libro dedicado por entero a las denominadas perversiones sexuales.
En ese libro, al referirse a un ciudadano francés de oficio enterrador llamado Victor Antoine Ardisson, el médico alemán escribió: “Se requiere una sensualidad anormal y perversa para superar la repugnancia natural que el hombre tiene hacia un cuerpo muerto y disfrutar sexualmente con un cadáver”.
En realidad, el psiquiatra Krafft-Ebing indicaba que el señor Ardisson era un necrófilo, es decir, sentía una atracción erótica hacia los cadáveres. Nunca quedó claro qué motivó su inclinación. ¿Fue un simple impulso de posesión hacia cuerpos que no oponían resistencia o una cuestión feromonal, en este caso por los aromas fétidos? Victor Antoine Ardisson nació el 5 de septiembre de 1872 en una comuna francesa llamada Le Muy. Desde pequeño mostró un gran interés por mujeres de rostro hermoso y piernas bonitas.
Fue así como se enamoró de una joven que
murió de forma repentina. Ardisson acudió al entierro de la muchacha y, de alguna manera, pudo verle las piernas, lo que intensificó su interés por la recién fallecida.
Comenzó a desenterrar cadáveres femeninos, a los que violaba antes de colocarlos nuevamente en su sitio. Las autoridades de la época especularon que el individuo abusó de al menos un centenar de cuerpos. A muchos de ellos los decapitó o mutiló.
Su obsesión por los cuerpos muertos lo orilló a llevarse las cabezas de sus “víctimas” a su hogar. La cabeza de una de ellas, quien al morir tenía 13 años, la mantuvo en una mesa por varios días. Nunca salía de casa sin despedirse de su “novia”, a la que le daba besos y “obligaba” a practicarle sexo oral.
Fue el hedor insoportable lo que orilló a los vecinos a denunciar a Victor Ardisson. Cuando las autoridades entraron a la casa del sospechoso encontraron el cuerpo de una niña de tres años sobre una mesa. La posición sexual del cuerpo no fue dada a conocer a los medios de la época.
Ardisson fue detenido y recluido en la institución mental de Pierrefeu, donde se convirtió en objeto de estudio de diferentes especialistas. Murió a los 71 años el 9 de marzo de 1944.