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Domingo , 24.03.2019 / 22:36 Hoy

Vidas Ejemplares

Celos que matan

José Luis Durán King

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Nuevamente, Rusia es noticia en el tema del asesinato serial. Ahora por la detención de un hombre de 45 años que mató a 11 mujeres presuntamente por venganza contra la infidelidad de su esposa.

Según las autoridades rusas, Bakhtiyor Matyakubov cometió crímenes en tres países: Uzbekistán, Rusia y Ucrania, este último donde asesinó a tres mujeres, por lo que ha sido condenado a prisión de por vida.

Matyakubov será trasladado en breve a Moscú, donde le espera un juicio por el homicidio de cinco mujeres. Finalmente, se prevé que el sospechoso sea extraditado a su natal Uzbekistán, donde es acusado de acabar con la vida de otras tres mujeres.

Entre las víctimas se encuentra Yulia Lebezhina, de 26 años, quien atendía una sex shop en Moscú y que fue asesinada a puñaladas. El agresor tomó el dinero de la caja registradora antes de robar una vagina artificial.

Al igual que muchos asesinos seriales, Matyakubov tiene una sexualidad exacerbada. Así lo demuestra el ataque que sufrió una mujer de 77 años, quien antes de ser asesinada fue violada en repetidas ocasiones.

En el mismo contexto, los investigadores han señalado que al menos dos mujeres fueron violadas después de que Matyakubov las decapitó.

En diciembre de 2014, el especialista Scott A. Bonn escribió para la revista Psychology Today el artículo “Hedonist Lust Killers Must Feed Their Insatiable Hunger”, que analiza a los asesinos por lujuria.

Para los asesinos, en cuyos crímenes está presente el sexo, este no es su principal motivo para atacar, hay otras razones que los impulsan como ira, poder e incluso dinero.

Para los asesinos por lujuria, el sexo lo es todo, “independientemente de si las víctimas están vivas o muertas”, indica el doctor Bonn, quien añade: “Como tal, la necrofilia es un aspecto frecuente de los individuos que matan por lujuria. Edmund Kemper, por ejemplo, regresaba a tener relaciones sexuales con los cadáveres abandonados y en descomposición de sus jóvenes víctimas femeninas mucho después de matarlas.

“Para muchos asesinos por lujuria, la gratificación sexual a menudo se logra después de mutilar a sus víctimas, beber su sangre o devorarlas”, abunda el especialista. Matyakubov fue detenido en Ucrania mientras bebía una cerveza en un café. En sus primeras conversaciones con la policía, expresó que odiaba a las mujeres desde que era niño, lo que contradice la declaración del individuo de que comenzó a matar cuando se enteró de las infidelidades de su cónyuge.

Una cosa es cierta: Matyakubov desplegaba en sus ataques un odio pocas veces visto en cualquier tipo de asesino. A Yulia, por ejemplo y de acuerdo con lo que quedó registrado en una cámara de vigilancia, el hombre le asestó más de 20 puñaladas antes de violarla, robarle dinero y sustraer la vagina plástica.

Faltan cosas por esclarecer en el caso de Matyakubov, un individuo del que se conoce el año de su primer homicidio, pero no el nombre de su víctima más reciente, así como si existen más casos relacionados con el asesino, porque, especulan las autoridades, una cifra de 11 mujeres asesinadas es conservadora.


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