Cultura

Soy tan mediocre como tú

"No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, dice el refrán. Con un mínimo de objetividad uno debiera preguntarse: ¿por qué? Hay ocasiones, muchas, en las que es mejor dejar las cosas para mañana; en veinticuatro horas puede uno afinar la perspectiva y hacer mucho mejor lo que un día antes se hubiera hecho de forma impulsiva.

Con todos los refranes pasa lo mismo, no resisten demasiado el análisis. No es verdad que quien ríe al último ríe mejor, ni que sea preferible tener un pájaro en la mano que un ciento volando a tu alrededor: ¿y si lo que quiero es ver la parvada? ¿Más sabe el diablo por viejo que por diablo?, menuda burrada: el diablo sabe más precisamente porque es el diablo.

Los refranes son la expresión condensada de la sabiduría popular, pero también proponen una versión parcial y reducida de la realidad. Pensaba en esto mientras leía los eslóganes que difunde la marca Nike, en anuncios y camisetas, para que su clientela se sienta estimulada y se ponga a hacer ejercicio, debidamente equipada con sus productos, claro. Las frases motivacionales de Nike no son propiamente refranes, sino un muestrario de comandos de autoayuda diseñado por un equipo de publicistas que abreva lo mismo en la sabiduría oriental que en el rudo y sudoroso imaginario de la soldadesca. Sin embargo se parecen a los refranes porque su efectividad depende de la credulidad de quien las lee o escucha. El muestrario se presenta normalmente en inglés, una cosa pretensiosa en países como el nuestro, a partir del famoso eslogan just do it: solo hazlo. ¿Cuál es el éxito de esta frase?, seguramente su sonora e imperativa simpleza pero, bien mirada se trata de un mensaje irresponsable que nos invita a solo hacer las cosas sin pensar en las consecuencias.

Hay muchas otras: “nunca pares de correr”, “siempre debes llevar tus habilidades al límite”, “no temas dejar lo bueno en busca de lo mejor” o, “si no vas por todo mejor no vayas”. Estas cuatro frases, igual que los refranes de la sabiduría popular, no resisten el análisis pero, además, ponen a quién cree en ellas en la puerta de la frustración o, en un caso extremo, ponen en peligro la salud del creyente. Veamos esta: “La fuerza de voluntad no conoce obstáculos. Encuentra tu grandeza”. ¿Y si no encuentras, como pasa a la mayoría de las personas, ninguna grandeza? Del mismo modo, no dejar de correr es imposible, y también indeseable, y llevar tus habilidades al límite es poco recomendable si eres una persona normal para la que la actividad deportiva es solo un complemento. Si pagaste por esa camiseta que dice Just do it quiere decir que el deporte en tu vida es solo un complemento, como lo son las series de televisión y el póquer de los jueves en la noche. Tampoco me parece razonable “dejar lo bueno” para encontrar “lo mejor”, y eso de “si no vas por todo mejor no vayas” me parece de una radicalidad suicida. ¿Por qué si te va bien con lo bueno vas a abandonarlo para buscarte una quimera? Y ¿por qué diablos hay que ir siempre por todas las canicas? Transcribo otra que me parece significativa, en inglés dice, taking it easy won’t take you anyway, y se me ocurre traducirla así: “llevártela con calma no te lleva a ninguna parte”. Se trata de una invitación a la vida frenética que desaconseja irresponsablemente los enormes beneficios de la vida sosegada y, por otra parte, sugiere que solo llega el que avanza en un estado de furibunda excitación.

Todos estos eslóganes de autoayuda le vienen como anillo al dedo a Rafael Nadal y a Usain Bolt, pero nos quedan grandes al resto de los mortales, que somos irremediablemente mediocres a la hora de practicar un deporte. Cuando te dicen “siempre debes llevar tus habilidades al límite”, no es que estén preocupados porque ensanches tus capacidades físicas, ni por tu estado de salud, lo que se pretende es que te compres esos shorts y esos tenis, no importa que los uses para beber vodka con cocacola frente al televisor.

Después de todo la colección de frases motivacionales de Nike no son más que el reflejo de esa obsesiva aspiración por la excelencia que está tan de moda en el siglo XXI; en esta temporada todos tenemos que ser excelentes en todo, al excelente trabajador se le exige también que sea excelente padre, excelente marido, excelente amigo, excelente corredor en la mañana y nadador excelente por las noches, lo cual es un despropósito pues nuestra especie está compuesta de individuos que, en el mejor de los casos, son excelentes en una sola cosa y mediocres en todo lo demás. Aceptemos las limitaciones de nuestra naturaleza y luzcamos una camiseta que diga: soy tan mediocre como tú.

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Jordi Soler
  • Jordi Soler
  • Es escritor y poeta mexicano (16 de diciembre de 1963), fue productor y locutor de radio a finales del siglo XX; Vive en la ciudad de Barcelona desde 2003. Es autor de libros como Los rojos de ultramar, Usos rudimentarios de la selva y Los hijos del volcán. Publica los lunes su columna Melancolía de la Resistencia.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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