“Búsqueda de la verdad, integridad profesional, independencia ante el poder, honestidad, crítica implacable, denuncia sin concesiones…” Esos son los valores que Julio Scherer García atribuyó a Vicente Leñero Otero como herencia a los jóvenes periodistas, y es lo que debe destacar en el ejercicio de esta profesión. Leñero ya no lo leyó, porque fue publicado en el número 1988 del semanario Proceso, el 7 de diciembre de 2014, que fue dedicado a la memoria del escritor y periodista fallecido días antes. No lo leyó, pero son valores que siempre practicó calladamente.
No extrañan tales calificativos... Porque ya antes, el Periodista Leñero (así, con mayúsculas), había escrito que “El periodismo está llamado a descubrir las crisis, a registrar su peso, a gritar qué se esconde, qué se oculta o simula, cómo duele la llaga, por qué y cómo y a qué horas, desde cuándo y por dónde se manifiesta el yugo que oprime esta vida social”. El presidente López Obrador lo sabe porque él mismo fue, durante más de 30 años, el más feroz crítico de los quehaceres y las omisiones del ejecutivo en turno.
Es tema, porque desde que asumió la presidencia, su relación con la prensa ha sido harto conflictiva, y a fines de noviembre alcanzó un punto climático al descalificar a la periodista Carmen Aristegui, por su reportaje publicado en Proceso "Sembrando Vida y la fábrica de chocolates", donde expone que el programa insignia del gobierno es particularmente impulsado en Tabasco para beneficiar a los hijos del presidente.
Es extraño, porque hacía tiempo, el mismo presidente había felicitado a Aristegui por su compromiso para reivindicar al “periodismo libre”, luego de que el gobierno de Peña Nieto la había censurado y bloqueado en los medios por la investigación de la “Casa blanca” de Angélica Rivera, en aquel tiempo esposa del expresidente.
Más allá del tema, ¿cuál es la diferencia entre la “Casa blanca” y la fábrica de chocolates? Ambas son investigaciones periodísticas sólidamente documentadas, y una, la primera, tuvo graves consecuencias en la imagen de un gobierno que, quizás, fue la rendija por donde se filtró el descontento social que culminó en la alternancia que llevó a AMLO al poder. Digo.
Creo que todos sabemos (aunque no todos lo aceptan) cuál es el periodismo de vocería oficial que fluye desde las conferencias mañaneras. Esas conferencias con la infaltable presencia del consentido del actual régimen, Grupo Cantón, con preguntas siempre a modo para el explayamiento de los logros reales o supuestos de cada día; esas conferencias donde rara vez se escucha un cuestionamiento serio o una pregunta reveladora, y donde poco cabe, porque poco lo hemos visto, un crítico mordaz de la administración, pero sí cabe el indescriptible “Lord Molécula de Molécula Oficial” (sic), con sus intervenciones siempre genuflexivas.
Desde “El Espíritu de las leyes” de Montesquieu, en 1748, se comenzó a hablar de la prensa como el cuarto poder, detrás de los tres poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) “creados para limitar el uso arbitrario del poder absoluto y salvaguardar la libertad y los derechos de los ciudadanos”. Así, en la democracia, la Libertad de Prensa siempre ha sido el contrapeso de los tres poderes del Estado.
Parafraseando a Vicente Leñero, la función del periodismo es rascar y buscar hasta encontrar lo que se esconde y lo que se simula para después gritarlo y desenmascararlo antes de que siga dañando a la sociedad… De ahí que una investigación periodística deba ser pulcra, impecable en sus formas y garantizada en sus fuentes porque, de otro modo, el firmante puede hasta ser sujeto de delito.
De nuevo en “La fábrica de Chocolate”, ante los reclamos del presidente López Obrador, quien dijo que se trataba de “una investigación mentirosa, sin fundamentos para buscar mancharnos con la máxima de la calumnia del periodismo de 'lo que no mancha, tizna'", Carmen Aristegui respondió: "no estamos ni a favor ni en contra de su movimiento. Este espacio es, simple y sencillamente, eso, un espacio de periodistas… Usted sabe que lo estimo, estimo su larga batalla por llegar a la Presidencia de la República, pero ¡sereno, moreno! Lea el reportaje y ya luego platicamos”. Algo ha de saber, de algo habrán de platicar y sólo el tiempo lo dirá…
Jesús Castillo Telles