En este inmenso mar urbano, que a veces se vuelve caótico, hay personas que se esmeran en servir a los demás. Lo hacen sin aspavientos ni jactancia. Solo porque tienen vocación de servicio. En ocasiones, incluso, sin recibir ninguna paga. Entonces ponen sus conocimientos al servicio de otros.
Uno de los enlaces que te ha llevado hacia casos similares, es justo decirlo, se llama Jesús Navarro Reyes, economista veracruzano que labora en la Autoridad del Centro Histórico del gobierno capitalino, donde realiza funciones de supervisión y logística en eventos culturales, deportivos y educativos.
Y es que solo hasta ayer, después de casi tres años de conocerlo, supiste cuáles son sus funciones, pues de él siempre recibes efusivas llamadas telefónicas cuando cree que hay actividades interesantes para reportear, o simplemente para desearte buen día.
Y no es que Navarro sea agente de relaciones públicas; no: sólo conoce tu trabajo y te ha seguido.
Esta vez Navarro había insistido en hablar de un grupo de mujeres tejedoras con las que también participan integrantes de otro colectivo, Artefakta, dirigido por la gestora cultural Lorilei Parra.
“Hay unas mujeres que tejen bien chingón”, insistía, pero no le hacías caso. “Y por acá hay otros que hacen artesanías bien fregonas”, comentaba. “Oyes, me asomé en un museo y hay cosas que te pueden interesar”.
Y así fue como llegaste con un grupo de mujeres que promueven la paz y la cultura a través de diversas actividades. Son guiadas por la maestra Mónica Carmona León, artista multidisciplinaria con varios estudios y autora de obras y muestras.
El curso terminó ayer. Esta vez enseñó a entrelazar figuras en telar de marco, como le llaman, en el Centro Cultural del México Contemporáneo, para después llevar sus trabajos a otros espacios.
Ellas forman parte del Contingente Cultural de Mujeres, integrado por maestras y artistas que han participado en los movimientos del 8 de Marzo. “Son protestas pacíficas, llenas de arte y mucho feminismo”, explica Carmona.
Este proyecto surgió en 2022, con la intención de dejar una huella a partir del Día Internacional de la Mujer; sobre todo con la intención de que persista un “rastro artístico”, como dice, en el que participen docentes, amas de casa y gestoras culturales.
“Entonces lo que hacemos es buscar un poco la semilla hacia nuestros alumnos y alumnas, sobre todo así es como nació este proyecto”, comenta la maestra Carmona León, quien comenzó su quehacer artístico de manera profesional desde hace 24 años, luego de titularse de la universidad.
El de ahora es un proyecto personal que “nació del corazón”, dice la maestra Carmona, egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, que imparte clases en escuelas oficiales, además de ofrecer cursos gratuitos.
Este taller de arte textil, por ejemplo, lo impartió con la intención de que cualquier chica que quisiera participar “como una forma de ofrenda”.
—¿Ofrenda?
—Sí —responde—, me gusta ofrendar mi trabajo como un servicio a la comunidad; eso me llena y me hace sentir productiva y me da satisfacción.
—Como todo lo que hace, maestra.
—Sí, en general todo tipo de arte que realizo me nutre como ser humano— añade la profesora, quien desde niña ha vivido muy cerca del centro histórico de la alcaldía Iztacalco.
—Y entonces surge el colectivo.
—Sí, se hizo colectivo cuando pude contar con el apoyo de las chicas, con toda la intención de aprender, de crear, todas súper valientes, que van conmigo en las marchas; porque juntas buscamos espacios, lugares…—comenta Carmona León, “la maestra Moni”, como le dicen.
Es la profesional que no se ha cansado de estudiar y preparase a lo largo de su vida, pues para empezar se especializó en pintura y litografía, con conocimiento profesional de dibujo e ilustración, fotografía, grabado, acuarela, arte objeto, modelado, restauración, bordado, tejido en telar y tatuaje.
La misma artista que ha participado en más de 20 exposiciones colectivas y otras tantas individuales; incluso en galerías de Valencia, España, sin contar las de Ciudad de México, entre las que están La Universidad del Claustro de Sor Juana y la Galería Cultural Jaime Sabines, con la serie Erótica Orgánica; y en otros espacios con Cartas de la fatalidad y Sueños sobre un diván.
—¿Y hora, por qué el tejido?— se le pregunta.
—Pues como una historia personal muy linda, porque mis abuelas más queridas hacían textil; mi abuela era costurera y mi nana, muy querida, también, arreglaba ropa, bordaban, hacían servilletas…Mi mami, que también está aquí tejiendo, me inculcaron el amor por los hilos, de cómo construir a través de las manos…
El colectivo está integrado por 31 participantes, entre las que se encuentra la profesora Elena Serrano Macedo, ya jubilada, para quien nunca es tarde para aprender una nueva actividad.
“Yo creo que el tejer en telar, el hacer esto, es una forma de resistencia, es resistir a los grandes imperios de la ropa, por ejemplo”, comenta la profesora.
Los talleres de la maestra Mónica Carmona León se imparten en instalaciones facilitadas por la Autoridad del Centro Histórico, y, por ser itinerante, la próxima muestra será en el Museo de la Mujer, con el mismo nombre: Desde mi jardín interior.