• Regístrate
Estás leyendo: Los caminos de Dios
Comparte esta noticia
Miércoles , 20.03.2019 / 03:39 Hoy

Uno hasta el fondo

Los caminos de Dios

Gil Gamés

Publicidad
Publicidad

Gil iba y venía entre las llamas de sus emociones. Rigoberto Salgado, delegado de Tláhuac, era el jefe de seguridad de la delegación en 2004, cuando tres policías encubiertos que investigaban el narcomenudeo en ese territorio fueron linchados salvajemente. Liópez era jefe impoluto del gobierno de la ciudad, Marcelo Ebrard era el secretario de Seguridad del Gobierno del Distrito Federal.

Pasaron los años, tantos como 14, y Rigoberto logró por angas o por mangas el cargo delegacional de Tláhuac como candidato de Morena. En ese territorio creció una banda poderosa que comercializaba droga, secuestraba, cobraba derecho de piso, en fon. El hermano de Salgado organizó una red de mototaxistas que repartían droga y trabajaban como halcones de El Ojos, un joven y sanguinario criminal que había diseñado una red delictiva en varias delegaciones. Todo esto y más podrá usted leer con los ojos de plato en los artículos de Héctor de Mauleón publicados en su periódico El Universal.

Si los vi, ni me acuerdo

Sobra, pero no sobra decir que Liópez nunca dice una palabra de sus colaboradores corruptos, o de los militantes de su partido enredados en vergonzosos episodios criminales. Algo de historia: Ponce en Las Vegas, Bejarano en la oficina de Ahumada, los Abarca en Iguala, doña Eva Cadena en Veracruz, Rigoberto Salgado en Tláhuac: ¿un compló? Batres: ¿una palabra al respecto? Nada.

Guillermo Valdés, colaborador de su periódico MILENIO, ha escrito con precisión que las organizaciones criminales de la ciudad son muy peligrosas y dañinas por dos características. Gil cita largo y con la gallina de piel, o como se diga: “La primera es que adoptaron el modelo creado y difundido por Los Zetas: organizaciones que no son productoras de drogas, solo comercializadoras en el mercado interno, es decir, narcomenudistas. Ese negocio lo complementan con actividades propiamente mafiosas como la protección y el secuestro (…) La segunda característica las hace muy diferentes a las organizaciones sociales del país. Se trata de su estrecha vinculación con la economía informal del país”. Gil abandonó el mullido sillón y exclamó: ¡madre de Dios! Gil ya sabía que algo andaba mal con el contrabando, las bebidas adulteradas, la venta de pornografía, en fon.

Por cierto, Gilga no quisiera echarles a perder el desayuno o la comida, pero su periódico El País ha publicado la noticia escrita por Luis Pablo Beauregard en la cual revela el canibalismo, un nuevo rito en el cártel Jalisco Nueva Generación. Dos jóvenes de 16 y 17 años comieron carne humana como acto de iniciación para formar parte de la organización. La confianza en el género humano de Gil cada día se fortalece, de verdad.

Caminos sin ley

Gil leyó la noticia en su periódico Reforma: un comando asesinó a balazos a cinco policías municipales y a dos empleados de Bansefi para despojarlos de 977 mil pesos que serían repartidos en comunidades marginadas de Ahuacuotzingo, Guerrero. El grupo armado emboscó a los policías municipales y bancarios en la carretera que conduce a la comunidad de Tecozaca.

No es la primera vez que Gil se refiere en esta página del directorio a Los bandidos de Río Frío, la novela de Manuel Payno que ocurre en el año de 1830, menos y más, allá en los lejanos principios del siglo XIX. Un grupo de bandoleros atacaba a las diligencias que se dirigían de Veracruz a la capital, a la altura de Río Frío. Al mismo tiempo, en Ciudad de México, el crimen se había desatado: robos al por mayor, asaltos, crímenes sin contención. Un coronel apodado Relumbrón era el jefe del Estado Mayor del presidente Santa Anna y jefe de la banda que asaltaba, robaba, mataba.

Gil cavila: el pasado siempre vuelve. Los caminos sin ley han regresado, o nunca se fueron. ¿Vivimos una extraña estampa de 1830? Relumbrón entre nosotros. Nadie circula en el presente por las modernas carreteras, con y sin socavones, sin la sensación de que podría ser atacado por los hombres de Relumbrón.

Todo es muy raro, caracho, como diría Lucano: El crimen hace iguales a todos los contaminados por él.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.