Política

Farsantes del mundo, uníos

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba que efectivamente los farsantes se unen en este tiempo mexicano. A un número grande de ellos se les puede encontrar en el gobierno y en Morena. Les pasa también a los farsantes que se dan hasta con la cubeta, se odian. Y en Morena son legión. Para que no digan que Gamés es un tacaño, enumera aquí apenas a algunos: Pablo Gómez, uno de los grandes de la farsantería, de larga trayectoria política, trae siempre el estandarte de que dice fue dirigente del movimiento estudiantil del 68, lo cual es falso; lacayo e intrigante, va a todas, traidor que engola la voz, cuidado con él. Adán Augusto se dejó crecer la barba, galán invernal, político cínico, sospechoso de extraños negocios encabezados por su jefe de seguridad en el gobierno de Tabasco, su farsa le dio para ser el hermano del ex presidente: a la hora de negociar no hacía un café, pero cumple órdenes al pie de la letra. Gertz Manero ya viaja a cumplir serias misiones diplomáticas en Reino Unido: vengativo, delirante, le regalaron la Fiscalía y se la comió con papas. El diputado Sergio Gutiérrez Luna camina por los pasillos de San Lázaro, lo graba un asistente y habla como si supiera, ataca, infama y es más bien limitado, tontón. Del senador Noroña, ¿qué decir?, este fanfarrón que gasta el dinero del erario a mansalva se emparenta con el hombre de Cromagnon, se parece al perro que se encontró el hueso más grande cuando tocó la flauta, ¿o como era?

Siempre hay un enano en el circo y en éste ha crecido Marx Arriaga, historiador ignoto protegido por la historiadora Beatriz Gutiérrez Muller, ¿y esas risitas, qué?, y en consecuencia del ex presidente Liópez Obrador. Nombrado director de Materiales Educativos de la SEP, este farsante menor deshizo los libros de texto y produjo un puchero infame que destruyó la educación en México.

Despido justificado

A Marx no lo despidieron como debe hacerse, a patadas, simbólicas, para que no le digan a Gilga que pide represión. Pero el Pípila de los Libros de Texto se puso en la espalda una lápida y se parapetó en su oficina.

Mientras Gil escribe estas líneas ignora si el Pípila Arriaga ha rendido la plaza o le ha prendido fuego a la puerta de la historia. Así convirtió en una trinchera patriótica de la cuatroté su despacho dirigiendo mensajes demenciales en su canal de YouTube, o lo que sea. De que no me voy y no me voy y aquí me quedo porque ustedes, aquí en la SEP, son unos corruptos. Gilga nunca había visto nada así. De verdad. Lo que ve el que bebe, o como se diga, diría Noroña en el aeropuerto de Oaxaca.

La amable Presidenta

Desde el salón Tesorería, Sheinbaum resaltó el trabajo de Marx Arriaga en la Secretaría de Educación Pública, por lo que —subrayó— tiene la posibilidad de quedarse en el gobierno. Pues que se quede, que le den Pemex, ¿suena bien, no? Y que haga unos libros de texto con petróleo.

La Presidenta: “Él destinó muchísimo tiempo a la elaboración, junto con un grupo muy grande de profesoras y profesores, a la elaboración de los libros. Es un trabajo extraordinario el que se hizo, y además la defensa tan importante que hizo de los libros, pero pues todo siempre tiene actualizaciones, perfecciones, considerando y reconociendo siempre el modelo. (…) “entonces ahí hubo un primer desencuentro con él y pues yo le planteé al secretario de Educación pues que le ofreciéramos a Marx varias opciones (…) repito: pues los libros de textos no son patrimonio de una persona, el movimiento de transformación es muy grande y siempre tiene que irse mejorando en el marco de la nueva escuela mexicana y de lo que impulsó el presidente López Obrador,”. Pues sí, pos oye; ¿pues que no ven?

Ahora lean esto por piedad: Sheinbaum precisó que no estuvo de acuerdo con la forma en la cual Marx Arriaga fue notificado que ya no era el director general de Materiales Educativos.

Gil no da crédito y cobranza.

Todo es muy raro, caracho, como diría Mario Puzo: “La fuerza de una familia, como la fuerza de un ejército se funda en su mutua lealtad.

Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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