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Lunes , 18.03.2019 / 09:18 Hoy

Uno hasta el fondo

La crema y los tacos

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón de su amplísimo estudio, Gil lo leyó en su periódico MILENIO, en una nota de Jannet López Ponce. En la primera plana se informó de que la mañanera había durado solamente 12 minutos, pues había que correr al patio central de Palacio para informar de los primeros 100 días del gobierno de Liópez Obrador.

El Presidente reportó con la rapidez de un ventarrón que 62 de los 100 compromisos que enlistó para su gobierno se habían cumplido con la precisión de un teodolito y la exactitud del día y de la noche. Así somos en la 4T, veloces, veraces, ventiscas. Más de la mitad en 100 días, no es poca cosa, al paso que vamos le va a sobrar tiempo al Presidente, en el año tres de su gobierno todo estará hecho y el futuro no guardará misterios, simple y sencillamente habitaremos lo que él ha llamado bella utopía.

Como otras veces y otros días, Liópez Obrador reiteró su convicción de no fallarle al pueblo, pues, afirmó: “antes muerto que traidor”. Gil sufrió un escalofrío. Tranquilo, señor Presidente, Gilga se pone muy nervioso cuando lo oye hablar con énfasis de tormenta. Sus discursos son todo un éxito, pero la verdad le pone mucha crema a sus tacos.

Las palabras enormes, ígneas, como traición, muerte, pueblo, nunca jamás, claudicar, gran ideal, bella utopía, patria nueva, le ponen a Gamés la gallina de carne, o como se diga. Nada más faltó que el Presidente dijera: Y tráiganme la carroza porque debo partir al norte del país llevando a cuestas la República. Ya viene el usurpador habsbúrgico. Calma, al Presidente nada lo amenaza como no sea la realidad que muchas veces le parece conservadora.

Seguro lo inseguro

Gil se pregunta sin afanes inverecundos (ah, la jitanjáfora) cuánto de lo que dice el Presidente es verdad y cuánto es mentira, esa forma de la inexactitud. Hasta ahora, que Gilga sepa, nadie lleva la cuenta del cuánto. Al referirse a la violencia, el Presidente afirmó que es el gran pendiente: “solo se ha logrado contener la incidencia delictiva, pero no reducirla como deseamos”.

Comuníquenme con Hope, con Guerrero, con Valdés Medellín. Oigan: ¿ustedes creen que el gobierno ha contenido la incidencia delictiva? De ser así, por piedad díganselo a Gilga porque donde pasa una página impresa, o topa con un canal de televisión, o escucha una estación de radio, revientan las noticias de violencia desaforada. Que si El Marro y la Santa Rosa de Lima, que si El Mencho y el cártel de Jalisco Nueva Generación, que Guanajuato, que Tamaulipas, que si La Princesa de Tláhuac, un horror de horrores.

Por cierto, Gamés no es de los que considera que este gobierno sea culpable de la violencia, le toca lidiar con ella e intentar reducirla, nadie habría podido controlar en 100 días la inseguridad enquistada durante años en el país. Salvo que como Peña Nieto la escondan debajo del tapete de la comunicación social. Como sea, Gil juraría que en materia de seguridad el Presidente miente y ha mentido.

Por lo demás la economía crece “sin asomo de recesión” y en tres meses el Presidente informará de nuevo a la nación (ción-ción) si el apoyo de los programas prioritarios del gobierno ha llegado ya a 18 millones de mexicanos. Además, Gamés se enteró de que el gobierno de Liópez Obrador generó 220 mil empleos y logró un incremento salarial de 16 por ciento. Este era un gato con los pies de trapo y los ojos al revés: cuánta verdad y cuánta mentira, esa forma de la inexactitud, hay en todo esto y esta.

Nueva ministra

Después de una segunda votación en el Senado, Yasmín Esquivel Mossa fue elegida como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los legisladores le otorgaron 95 votos a favor, a Loretta Ortiz seis y a Celia Maya ninguno.

Van a perdonar a Gilga, pero si esta elección en la Suprema hubiera ocurrido en otro gobierno, no podríamos oírnos ni leernos por el escándalo: la actual encargada del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Ciudad de México es la esposa de José María Riobóo, amigo, asesor y hombre cercano al Presidente. Le habla al oído, se decía antes, y se vuelve a decir en estos días. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur jurídico.

Todo es muy raro, caracho, como diría Francis Bacon: La duda: la escuela de la verdad.


Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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