Política

¿Qué pasó en Brasil?

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Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta electoral a Lula da Silva; y la diferencia se sostuvo conforme avanzó el escrutinio. Se proyecta ya una segunda vuelta entre ambos el próximo 25 de octubre.

El dato político está desde ahora sobre la mesa. Bolsonaro llegó a la elección detrás de Lula en las últimas encuestas, y las urnas invirtieron el orden. No es todavía la elección de un presidente, pero sí una demostración que merece una lectura más allá de Brasil. Porque el gigante sudamericano es la mayor economía y democracia de América Latina, integrante del G20 y los BRICS, potencia agrícola, minera y energética, custodio de buena parte de la Amazonia y principal socio regional de China. Lo que ocurra en Brasil modifica inevitablemente los equilibrios continentales.

Una victoria final de Bolsonaro fortalecería el desplazamiento hacia posiciones conservadoras que ya se observa en distintos países de la región, y acercaría políticamente a Brasil con el Washington de Donald Trump.

Pero sería simplista reducir la elección a Washington contra Pekín. Brasil comercia demasiado con China como para convertir su política exterior en un ejercicio puramente ideológico. El agronegocio, la minería y buena parte de sus sectores productivos tienen intereses que sobreviven a los presidentes.

Lula llegó a esta elección advirtiendo sobre los errores del progresismo. Hace unos meses reconoció que la izquierda conquistó derechos, pero no consiguió transformar suficientemente la economía. Admitió, incluso, que gobiernos progresistas terminaron administrando los males del neoliberalismo y pronunció una frase demoledora para su propia tradición política: “Nos convertimos en el sistema”.

Las urnas brasileñas parecen darle ahora una dimensión electoral a aquella reflexión. Mientras una parte de la izquierda se convirtió en gobierno, una nueva derecha consiguió apropiarse del discurso de la inconformidad y presentarse como ruptura frente al orden establecido.

Brasil todavía no tiene presidente electo. Todo apunta a que tendrá que decidirlo nuevamente en tres semanas.

Pero esta primera vuelta ya dejó una advertencia. La izquierda llegó a las urnas defendiendo el sistema democrático. La derecha llegó prometiendo sacudirlo. Y, por ahora, la inconformidad consiguió más votos.



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Gabriel Torres Espinoza
  • Gabriel Torres Espinoza
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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