Cultura

El complot y la conspiración I

  • 30-30
  • El complot y la conspiración I
  • Fernando Fabio Sánchez

La libra de tomate cuesta $1.69 en los Estados Unidos. Ese ha sido su precio, si bien recuerdo, durante los últimos 15 años. El pan aumentó de precio; la gasolina, también.

Pero el tomate cuesta lo mismo. Una explicación es que los productores, en coordinación con los distribuidores (o bajo su coerción), mantienen fijo el precio.

Podríamos decir que, en los EU, hay un complot para mantener estable el precio del tomate.

Ricardo Piglia nos recuerda en su ensayo “Teoría del complot” que nuestra realidad se construye desde el seno del Estado, y que esas fuerzas que identificamos como fatalidad y destino no ocurren solamente como una consecuencia de la naturaleza o de la divinidad, sino bajo la forma de la conspiración. En otras palabras, en nuestra vida debemos enfrentar “maquinaciones que definen el funcionamiento secreto de lo real”. El tomate, por ejemplo, no cuesta $1.69; “ellos” hacen que tenga ese precio.

Los sueldos de los trabajadores, asimismo, están sujetos a un complot o a una conspiración. En los últimos días en México se ha ventilado esta noción. En la mesa de negociaciones del TLC, se ha mencionado lo que todos sabemos: los sueldos de los trabajadores mexicanos son bajos, y no es por mala suerte, sino porque el Estado así lo determina. Nuestro extrañado Carlos Fuentes lo escribió en su novela La silla del águila (2002). Andino Almazán le aconseja al presidente Lorenzo Terán, en un hipotético 2020:

“mantenga bajos los salarios en nombre de la emergencia misma: más trabajo pero menos sueldo es, así lo debe presentar usted, la fórmula patriótica”.

Piglia también nos dice que, al conocer un complot, conocemos también una ficción. Yo me pregunto, ¿qué fue primero?, ¿el complot o la gallina? Sospecho (aunque estoy seguro) que muchos aspectos de nuestra cultura y gran parte de la información que inundan los medios de comunicación están allí para hacernos creer en “una ficción”, y ésta sería precisamente que no hay conspiración y que los sueldos son bajos porque Dios quiere, porque estamos mal capacitados, porque hay un enemigo externo que provoca nuestra mala suerte.

¿Pero es así en realidad? (Ya dijimos que no). ¿Qué podemos hacer? Presentaré algunas ideas la próxima semana.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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