Política

De la plaza a la urna: ¿puede ganar la oposición en 2024?

Enrique  Toussaint. De la plaza a la urna: ¿puede ganar la oposición en 2024?
Enrique Toussaint. De la plaza a la urna: ¿puede ganar la oposición en 2024?

Solamente desde la ceguera militante se puede negar el éxito de la manifestación en defensa de la democracia. La foto del Zócalo a reventar le dio la vuelta al mundo. Periódicos de la potencia del Washington Post o el Wall Street Journal abrieron sus ediciones con las imágenes de la movilización. No hubo ni un vidrio roto. No hubo mensajes de odio. Los manifestantes no cayeron en las provocaciones operadas desde Palacio Nacionalpara relacionar la protesta ciudadana con la defensa de corruptos como Genaro García Luna. El Presidente se ahogó en su odio, pero el mensaje iba más allá. En México, una amplia mayoría de la clase media está dispuesta a concentrarse para defender a las instituciones democráticas. La partidocracia está en extinción, pero la sociedad civil sigue teniendo un papel en el horizonte político nacional.

Ahora, luego de la copiosa participación en las concentraciones, la pregunta es: ¿la oposición puede arrebatarle la Presidencia de la República a Morena en 2024? Yo digo que sí y me explico.

Primero, una elección bajo el marco Morena contra anti-Morena supondría niveles altísimos de participación. Sobre todo, en distritos urbanos críticos del obradorismo. Para dicho escenario, sólo puede haber dos polos. Por lo tanto, Movimiento Ciudadano tendría que unirse a la alianza. El presidente quiere fragmentación electoral porque sabe que un escenario de dos alianzas enfrentadas pone en riesgo la continuidad de su proyecto. Sobre todo, si es Claudia Sheinbaum la candidata (un Maximato moderno). En el proceso electoral federal de 2021, Morena sólo superó a Va por México por cinco puntos. MC obtuvo 7%.

Segundo, las ciudades ya avisaron al presidente. Revise usted los datos electorales de 2021. La coalición oficialista perdió en la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, León Querétaro, Mérida, etc. Y no por poco, sino por tremendas palizas. Ciudad Juárez es de las únicas plazas urbanas que votaron a favor de renovarle la mayoría parlamentaria a Morena. El voto rural le dio la mayoría a Morena. Y es que en los entornos rurales se vota más que en las ciudades (64% vs. 59%). Si la oposición logra superar el 65% de votos en las ciudades, metería en gravísimos problemas a Morena.

Es decir, el reto de la oposición no es convencer a los morenistas decepcionados, sino al abstencionista. En 2018 y 2021, los estados más antiobradorista fueron también los más abstencionistas: Jalisco, Aguascalientes, Querétaro, Nuevo León, Guanajuato y Chihuahua están entre los 10 estados con mayor nivel de abstención (casi 20 puntos por debajo de Tabasco o Yucatán, donde más se votó). Lo mismo sucede en brecha generacional: los jóvenes entre 20 y 34 años votan 16 puntos menos que los mayores de 65 años. Éste último un votante muy cercano al obradorismo. Es el abstencionismo, estúpido.

Tercero, las mujeres votan más que los hombres. En la elección de 2018, votó el 57% de los hombres versus el 66% de las mujeres. El presidente ha perdido aceptación entre las mujeres. Su discurso antifeminista le ha pasado factura. De enero de 2021 a la fecha, ha perdido nueve puntos de aprobación entre las mujeres. Como demuestra El Financiero, las mujeres jóvenes son el segmento en donde el presidente es peor visto (41% de aprobación y 53% de desaprobación). El voto de la oposición se ha feminizado, particularmente desde 2021. La pérdida de atractivo de AMLO en el género femenino es un nicho propicio para la oposición que, hasta hoy, no ha sabido explotar.

Para sacar a votar a los jóvenes, convencer a las mujeres y activar el voto urbano, la alianza no puede ser la caricatura que ha sido hasta ahora. No puedes repartirte las candidaturas en los oscurito y minutos después pedirle al elector que te crea como alternativa. Para ser opción no sólo para detener a López Obrador, sino para gobernar este país; la alianza debe cambiar 180 grados. Construir un proyecto sin radicalismo y que apele a gente de todas las ideologías. Transversal. Quitar de la escena a gente como Lily Téllez u oradoras como Beatriz Pagés que huelen a rancio y a la ultraderecha. Si la oposición abraza el radicalismo conservador, Morena tendrá vacaciones en 2024. El voto duro y el abstencionismo urbano le darán la Presidencia.

Aparte de un proyecto, la oposición necesita un método democrático para elegir al candidato. ¿Qué es eso de que el PAN y el PRI ya se repartieron el pastel? Primarias abiertas para elegir a un candidato con legitimidad social. Defiendes la democracia, pero después haces gala de autoritarismo en la definición de candidaturas.

Los datos electorales demuestran que hay partido. En Jalisco, cada punto de incremento de votación en los distritos urbanos se dividió entre MC y Va por México (distritos federales). Con una propuesta en unidad y con los mensajes correctos, una alianza opositora puede competirle de lleno la sucesión presidencial a Morena. Nada está decidido.

Enrique Toussaint


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