La respuesta ipso facto del gobernador Rubén Rocha Moya y del senador Enrique Inzunza a la solicitud de captura y extradición de Estados Unidos, acusados de narcotráfico junto con ocho personas más, puede parecer una tontería, una ocurrencia, un despropósito impensado, hasta llamar a la risa, pero tiene un objetivo político diáfano: ya embarrados, salpicar a las figuras sacrosantas de su movimiento para que una eventual defensa masiva los incluya. El primero involucró “a la 4T”, en general, como blanco del ataque, y con eso, qué grave, a la Presidenta, mientras que el legislador no se anduvo con insinuaciones y alegó una acción directa “contra AMLO”.
La lógica es simple: esgrimir un ataque estadunidense ya no sólo a la soberanía, sino a los santos del mismo culto, les ofrece garantías de protección, por lo pronto, en el discurso, ante la tribuna y como fachada ante los medios. Con el respiro natural que les concede la apertura de la investigación en la Fiscalía General de la República, podrán ir armando cada uno su defensa, porque como argumentó ayer el gobernador, aquí cada quien va a dar la cara por sí mismo. Habrá qué ver cuántas pruebas puso Ismael Zambada en la mesa de la justicia estadunidense como parte de su venganza.
Si bien ya hay soldados y marinos custodiando el palacio de gobierno en Culiacán, lo que hace impensable una fuga de Rocha, no pasa lo mismo con el senador Inzunza, que ya se frotaba las manos para ocupar la gubernatura, pues desde el minuto uno del escándalo se transmutó en personaje digital sólo disponible en redes sociales, si no es que se trata de un bot. ¿Volverá algún día a su oficina en el Senado?
Ya veremos.
Sin embargo, Rocha e Inzunza y el alcalde de Culiacán y los otros siete policías o los agentes de la CIA de Chihuahua son hoy en realidad el menor de los problemas para la Presidenta. Como se sabe, la Secretaría de Estado de EU, que comanda Marco Rubio, ha manejado una lista de 49 objetivos mexicanos y si su cronograma, su librito, sigue el curso natural, para finales de año Morena puede ser incluido en la famosa lista de partidos ligados al narco y, por ende, como organización terrorista.
Con esa denominación, ¿quién detendrá una intervención?