Política

Inútil esta empresa

  • 4ta de Humboldt
  • Inútil esta empresa
  • Elliot Ruiz

Nuestras instituciones necesitan más elementos como aquella enfermera del ISSSTE de Pachuca que se volvió viral al encarar a su superior: “¡Llevamos meses trabajando así, con la sobrecarga de trabajo en Urgencias que ya es insostenible! Ustedes están en sus oficinas sentados solamente diciéndonos que tenemos un cierto presupuesto, que qué pena... pues ¡qué pena nos da decirte que, para nosotros, no haces bien tu trabajo!”. La cito textualmente.

El ISSSTE no es la única institución pública que saca adelante el trabajo con escaso recurso humano, extenuantes jornadas laborales, salarios insuficientes y, para variar, con la quincena atrasada. Lo verdaderamente increíble es cómo subdirectores, directores y demás tomadores de decisiones permanecen en sus cargos a pesar de no existir las condiciones necesarias para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones.

Renunciar es dignidad, es congruencia, es lealtad. La cultura de la renuncia no solo implica dejar el cargo público cuando no se cumplen los objetivos trazados, sino también cuando —por razones políticas— no es posible garantizar el cumplimiento de la ley en el ejercicio del servicio público; es decir, cuando el sistema mismo viola los derechos de los trabajadores.

“El trabajo (...) no es un artículo de comercio”, dicta la Ley Federal del Trabajo en su artículo 3°. Por lo tanto, no es posible justificar el atropello de los derechos adquiridos en nombre de una supuesta “eficiencia”, “austeridad” o aspiración de mayores dividendos.

Así que, si usted es un tomador de decisiones y no le es posible garantizar los derechos más básicos de sus trabajadores, no está haciendo bien su trabajo. Es usted parte del problema. Su deber social es soltar el hueso y hacer públicas las razones. De lo contrario, el problema no solo se perpetúa, sino que se agrava.

Una empresa sin recursos es una empresa inútil. Eso lo sabía el jefe Caupolicán, según la narración de Alonso de Ercilla, cuando habló a los mapuches: “Porque estos insaciables avarientos, viendo la tierra pobre y poca presa, sin duda mudarán los pensamientos, dejando por inútil esta empresa; y la falta de gente y bastimentos, los echará deste distrito apriesa, guiados por la breña y gran recuesto, de do quizá no volverán tan presto”.

Ante la falta de mujeres y hombres dispuestos a vender su dignidad a cambio de un sueldo tomado del erario, la política encontrará de dónde sacar los recursos que hacen falta.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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