M+.- En el primer semestre de 2026, 44 por ciento de las personas fallecidas en siniestros viales en el Área Metropolitana de Guadalajara eran motociclistas.
Además, las lesiones entre usuarios de estos vehículos aumentaron 56 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, una tendencia que llevó a la Secretaría de Transporte de Jalisco a considerar el fenómeno como un problema de salud pública.
La motocicleta se ha convertido en una alternativa de movilidad cada vez más utilizada en Jalisco, pero su crecimiento también ha venido acompañado de una realidad que preocupa a las autoridades: cada vez más personas mueren o resultan lesionadas en siniestros relacionados con estos vehículos.
La velocidad, la falta de una estructura que proteja el cuerpo, el uso incorrecto del equipo de seguridad y prácticas como circular entre vehículos han convertido a las motocicletas en uno de los principales factores detrás de las muertes y lesiones viales.
La Secretaría de Transporte considera que el problema rebasa el ámbito de la movilidad, debido no solamente al número de víctimas, sino también a las consecuencias que los accidentes dejan en las familias y en los servicios de salud.
Jesús Carlos Soto Morfín, director general de Seguridad Vial de la Secretaría de Transporte, explicó en entrevista con MILENIO que existe un incremento sostenido en la mortalidad de motociclistas.
"En nuestro estado tenemos registro de un incremento sostenido en la mortalidad de personas usuarias de la motocicleta con una variación anual de 18 por ciento en 2023, respecto al 2022, y de 16 por ciento en 2024, respecto al 2023", dijo Soto Morfín.
Aunque todavía no existe la cifra definitiva para comparar 2025 con 2024, las estadísticas disponibles muestran una tendencia preocupante.
Entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2026 se registraron 724 siniestros viales con personas fallecidas o lesionadas en el Área Metropolitana de Guadalajara. En esos hechos murieron 107 personas y 925 resultaron lesionadas.
De ese total, 47 personas fallecidas eran motociclistas, equivalentes a 44 por ciento de las muertes, mientras que 466 de las personas lesionadas también eran usuarias de motocicleta, es decir, la mitad de quienes resultaron heridos.
Además, las motocicletas estuvieron involucradas en 449 siniestros, equivalentes al 62 por ciento de los hechos viales en los que hubo personas fallecidas o lesionadas. La autoridad aclara que estar involucrado no significa necesariamente ser responsable del accidente, sino haber participado en el evento de tránsito.
La comparación con el primer semestre de 2025 también refleja un deterioro: en 2026 hubo siete por ciento más motociclistas fallecidos, 56 por ciento más personas lesionadas y 32 por ciento más siniestros en los que participó al menos una motocicleta.
"Entonces, eso nos deja ver, por lo menos haciendo el corte de caja de este primer semestre del año, que la situación está empeorando respecto al año anterior", reveló
Jóvenes, las principales víctimas
El perfil de las víctimas también es claro: 89 por ciento de las personas motociclistas fallecidas son hombres y 54 por ciento tienen entre 15 y 29 años.
Se trata, por tanto, de una problemática que afecta principalmente a la población joven.
Entre los distintos comportamientos detectados por las autoridades, uno sobresale por encima del resto: el exceso de velocidad.
La Agencia Metropolitana de Infraestructura para la Movilidad ha reportado que sus radares detectan, en promedio, entre 14 mil y 18 mil infracciones mensuales por exceso de velocidad cometidas por motociclistas.
En contraste, la Policía Vial ha registrado en lo que va del año 3 mil 978 infracciones por no portar correctamente el casco; mil 281 por no utilizar adecuadamente el equipo de seguridad; 408 por circular o estacionarse en ciclovías; 153 por circular entre carriles; 154 por no respetar el carril correspondiente y 69 por exceder la capacidad permitida de pasajeros.
La diferencia evidencia la magnitud del problema. Para las autoridades, la velocidad no solamente incrementa la posibilidad de sufrir un accidente, sino que determina la gravedad de las lesiones.
"Entonces, si tomamos estos datos de las infracciones que se están levantando por los diferentes entes, vemos por muchísimo que el de mayor incidencia es el exceso de velocidad y esto coincide con lo que sabemos a nivel internacional y se ha documentado científicamente en muchísimas ciudades y por muchísimas investigaciones", señaló Soto Morfín.
La velocidad multiplica el riesgo
La vulnerabilidad de un motociclista es mucho mayor que la de quien viaja en un automóvil. Mientras un vehículo cuenta con carrocería, cinturones de seguridad y bolsas de aire, quien conduce una motocicleta prácticamente tiene como única barrera de protección su propio cuerpo y el equipo que lleve puesto.
"La motocicleta en sí misma es un medio de transporte riesgoso. Lo es porque es un medio motorizado que permite ciertas velocidades y en donde el cuerpo humano va más expuesto que en otros medios de transporte", mencionó Soto.
Por ello, reducir la velocidad es considerado por la Secretaría de Transporte como la acción con mayor potencial para disminuir las consecuencias mortales de los siniestros.
"Esa reducción o garantizar que se circule a esos límites bajos podría tener el potencial de disminución de las muertes o las lesiones graves de hasta un 80 por ciento", aseguró.
Saben del riesgo, pero siguen haciéndolo
La Secretaría de Transporte realizó este año 490 encuestas a adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años usuarios de motocicleta en el Área Metropolitana de Guadalajara.
De ellos, 77.8 por ciento señaló que utiliza la motocicleta para sus traslados y 68 por ciento dijo que lo que más le gusta es el ahorro de tiempo.
Sin embargo, aunque la mayoría conoce el peligro, continúa asumiendo riesgos: 87.6 por ciento sabe que el exceso de velocidad provoca siniestros de mayor gravedad, con lesiones o muertes.
"Entonces, hay una alta percepción del riesgo por parte de los jóvenes a la hora de ser encuestados. Pero aun así hay una alta incidencia en el uso de la motocicleta y una alta siniestralidad con lesiones o fallecimientos en este grupo de población", dijo.
Soto Morfín considera que la sensación de velocidad y adrenalina puede contribuir a que los jóvenes asuman mayores riesgos, especialmente durante una etapa en la que la percepción del peligro puede ser menor.
"Hay que tener mucho cuidado si desmitificar definitivamente la idea del ‘a mí no me va a pasar’, porque cuando te pasa ya es demasiado tarde, ya tienes una lesión de por vida, ya tienes una discapacidad de por vida, ya te falta algún miembro de tu cuerpo o perdiste ya la vida, ¿no?", cuestionó.
El casco ayuda, pero no elimina el peligro de las motos
Portar casco es indispensable, pero no cualquiera sirve. Debe estar certificado y correctamente colocado.
La Secretaría de Transporte ha detectado que existen productos que no cumplen con los estándares necesarios y generan una falsa sensación de seguridad.
En lo que va del año, la Policía Vial ha levantado casi 4 mil infracciones por no portar correctamente el casco; sin embargo, incluso con un equipo adecuado, el riesgo no desaparece.
Así lo confirmó el doctor Marco Antonio Covarrubias Velasco, jefe de la Unidad de Trasplante del antiguo Hospital Civil de Guadalajara, quien ha observado las consecuencias de los traumatismos craneoencefálicos provocados por estos accidentes.
Al analizar a los donantes cuya muerte fue consecuencia de un traumatismo craneoencefálico, el especialista explicó que los incidentes en motocicleta representan una proporción muy elevada.
"Podemos decir que prácticamente tres en este hospital, tres cuartas partes de los donantes que son víctimas de muerte encefálica por traumatismo craneoencefálico, son víctimas de incidentes en motocicleta.
"Eso debe quedar muy claro: el hecho de portar el casco no elimina el riesgo de muerte consecuencia de este tipo de accidentes", reveló el doctor.
El médico precisó que se refiere a tres cuartas partes de los donantes cuya muerte fue causada por traumatismo craneoencefálico, no al total de donantes del hospital.
Niños pasajeros y los retos pendientes
Otro de los focos de preocupación es el traslado de pasajeros, especialmente de niños.
La Secretaría de Transporte advierte que para bebés y menores de corta edad el riesgo es todavía mayor, pues sus cuerpos son más vulnerables y no existe un equipo que elimine completamente el peligro.
"Y hay que tener en cuenta que no hay cascos de motocicleta o equipamiento seguro para usar la motocicleta para menores de cinco años, cuatro años, sobre todo bebés, recién nacidos; es cuando de ninguna manera se debería estar utilizando la motocicleta para transportarlos".
Para las autoridades, reducir las muertes no significa sacar las motocicletas de las calles. Para miles de personas, especialmente repartidores, representan una herramienta de trabajo y, para otras, una alternativa económica frente al automóvil.
La solución requiere una estrategia integral que incluya control de velocidad, capacitación, licencias, equipo de seguridad, infraestructura y mejores alternativas de transporte público.
"Lo que convendría en términos de seguridad vial general para disminuir los siniestros viales con muertes y lesiones en nuestras ciudades es que cada vez se utilizaran menos medios motorizados y especialmente menos el de la motocicleta", señaló.
Enseñar y aprender la lección
La Secretaría de Transporte prepara nuevas campañas junto con la iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial, enfocadas en el uso de cascos certificados y el control de la velocidad, además de fortalecer los cursos para obtener licencias y capacitar a empresas que utilizan motocicletas para reparto.
Pero mientras esas estrategias avanzan, las cifras ya muestran el tamaño del desafío: 47 motociclistas muertos, 466 lesionados y 449 siniestros con participación de motocicletas en apenas seis meses en el Área Metropolitana de Guadalajara.
El problema, además, no termina cuando se levanta un cuerpo de la calle. Puede continuar en una sala de urgencias, en terapia intensiva, durante años de rehabilitación o en una familia que tendrá que aprender a vivir con una discapacidad permanente o con la ausencia de uno de sus integrantes.
Detrás de cada cifra hay una advertencia: el verdadero riesgo no es solamente viajar en motocicleta, sino normalizar conductas que pueden convertir un trayecto cotidiano en una tragedia.
ksh