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Violencia vs alumnos en Academia Doenitz ocurrió desde hace dos décadas: "Tenían una tabla para golpear", revela víctima

Han pasado dos décadas desde que cursó un año de secundaria en ese plantel, pero asegura que los recuerdos siguen tan vivos como entonces.

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M+.- "Cientos de niños, si no es que miles, fueron golpeados en la escuela Doenitz", afirma José Ignacio García Zambrano. Han pasado dos décadas desde que cursó un año de secundaria en ese plantel, pero asegura que los recuerdos siguen tan vivos como entonces.

Sin titubeos, señala al director, Jorge Luis Ponce, y a su hermano Rafael como los principales responsables de instaurar un régimen de violencia que, dice, marcó a generaciones enteras de estudiantes.

"Los dos estaban como enfermitos. Para empezar, tanto Rafael como Jorge Luis tenían una tabla o una macana y la usaban, literalmente, para golpear a los alumnos", relata. 

La imagen que más lo persigue es la de aquella macana —el instrumento utilizado por policías para controlar e inmovilizar personas— a la que Rafael llamaba, con inquietante familiaridad, "Frida". Él mismo recibió golpes con ella.

"Cientos, si no es que miles, fueron golpeados en 30 años. No tengo idea. Antes había muchísimos más alumnos y no tienes ni idea de cómo eran las cosas ahí. Vivirlo es muy distinto a escribirlo y reportarlo. Lo que pasaba allí es una locura".

Un sistema sin explicación ni control

Durante una entrevista a MILENIO, el joven intenta entender cómo un plantel que operó durante tres décadas pudo mantenerse sin que las autoridades intervinieran. La pregunta sigue sin encontrar respuesta.

"Si no hubo denuncias es porque existe alguna clase de encubrimiento. Es imposible que en todo este tiempo no haya habido denuncias con todos los abusos que se cometieron".

García Zambrano sostiene que Rafael Ponce, quien se presentaba ante los estudiantes como "el comandante", también debe responder ante la justicia. Lo considera responsable de incontables golpizas.

"Nunca se me va a olvidar la primera vez que lo oí gritar: 'Tráeme a Frida', y luego ver cómo le puso una madriza a un alumno. Fue como si estuviera agarrando a un criminal violento en la calle, pero estás hablando de niños de entre 12 y 15 años. Obviamente no había necesidad. Estaba completamente enfermo".
Estrella 'M' y Jorge Luis 'P' fueron detenidos el 26 y 25 de julio, respectivamente, por el caso Dafne. | Fiscalía de Tamaulipas
Estrella 'M' y Jorge Luis 'P' fueron detenidos el 26 y 25 de julio, respectivamente, por el caso Dafne. | Fiscalía de Tamaulipas

Castigos por cualquier motivo

La primera golpiza que recuerda haber recibido ocurrió cuando descubrieron que su madre le había dejado un teléfono celular y él contestó una llamada. En otras ocasiones bastaba un motivo mínimo: "la indisciplina", portar el uniforme incompleto o incluso llevar sucia la hebilla del cinturón.

"Era un ambiente de mucha presión. A veces intentabas salir de alguna situación y contestabas de cierta manera, y eso acababa en golpes. Yo me intentaba defender; a veces me resistía, me daba mucha impotencia. Pero prefería que me golpeara directamente Rafael porque, si no, me iban a caer tres o cuatro de sus pelados y me iban a golpear entre todos".

Un año que marcó su vida

José Ignacio llegó a la Academia Militarizada de Marina Doenitz después de haber sido dado de baja de un colegio privado de Tampico. Permaneció únicamente un año en la institución de Ciudad Madero antes de trasladarse a otro plantel particular para concluir la secundaria y la preparatoria, hasta ingresar finalmente a la universidad.

"Entré para cursar segundo de secundaria y, en verdad, fue espantoso. Desde el día uno era horrible", recuerda. "En aquella época, cuando yo estaba ahí, el más violento, el que más golpeaba niños, no era Jorge Luis, era su hermano".

Le resulta incomprensible que, después de tantos años de agresiones, Rafael Ponce nunca haya sido detenido e incluso fundara una consultoría dedicada a la capacitación de escuelas y a la terapia familiar.

"No entiendo cómo fue posible eso. No sé si fue para redimirse o algo así, pero se me hace demasiado loco".
"Por muchos años estuvo atacando niños y hacía que otros estudiantes de mayor edad hicieran lo mismo. Entonces, a mí me confunde mucho que ahorita al que tienen preso es a su hermano (Jorge Luis) y Rafael esté como si nada".

Ante el fallecimiento de Dafne dentro de la Academia Militarizada de Marina Doenitz en Ciudad Madero, el titular Jorge Luis Ponce, dio una declaración
Academia Militarizada de Marina Doenitz en Ciudad Madero.| Google Maps

Confrontación y silencio

Cuando se hizo pública la muerte de Dafne Zapata Quintos en la academia militarizada, José Ignacio decidió escribirle un mensaje privado a Rafael Ponce para confrontarlo por la violencia ejercida durante aquellos años. La única respuesta que recibió fue que no recordaba los hechos.

"Muchísimas golpizas me tocaron a mí y les tocaron a otros. Creo que a 90% de los alumnos, porque había quienes estaban de su lado para no ser violentados. Yo ahorita tengo 34 años y no me atrevería a golpear a un niño de 13".

Episodios que no se olvidan

Uno de los episodios que jamás ha podido borrar ocurrió cuando un alumno fue obligado a quitarse los zapatos. Descubrieron que llevaba las uñas de los pies pintadas con marcador negro. Ese detalle bastó para desatar una golpiza propinada por al menos cuatro adultos.

"La golpiza estuvo brutal, ahí, frente a todos".
"La verdad fue súper impactante. Y así te puedo platicar situaciones específicas que tengo muy marcadas en mi cabeza de lo que se hacía. Desde que yo estaba ahí ya se escuchaba de muchos casos que habían pasado con otros alumnos que habían sido lastimados, algunos que habían ido al hospital y casos así, tipo Dafne".

Imagen de Dafne Zapata, joven cuyo fallecimiento en la Academia Doenitz es investigado.
Dafne Zapata, la joven que falleció en la Academia Doenitz | Cortesía

Violencia estructural dentro del plantel

Describe que la violencia dentro del Doenitz no comenzó con Estrellita Mora, la instructora vinculada a proceso como presunta autora material del feminicidio de Dafne Zapata. Cuando él cursó la secundaria, asegura, ella aún no trabajaba en el plantel.

"Pero ya había, hace 20 años, mucha violencia contra los estudiantes porque la fomentaban los hermanos Jorge Luis y Rafael Ponce, quienes, a su vez, ordenaban a otros estudiantes aplicar castigos, golpear y pelearse con otros".

A sus 34 años, José Ignacio recuerda con claridad todo lo que vivió a los 13. Está convencido de que, en tres décadas de funcionamiento, ocurrieron muchos más hechos que aún permanecen ocultos y que deben investigarse.

"Tenían jaulas donde metían a los estudiantes. Eran castigos horribles; me tocó ver gente que se desmayaba y, al despertar, el castigo continuaba. También los dejaban sin comer".

La noche del “arresto”

Entre los recuerdos más perturbadores aparece uno que todavía le cuesta narrar: la noche en que, según relata, Rafael Ponce decidió "arrestar a toda la escuela". Recorrió los dormitorios mientras los alumnos dormían y comenzó a golpear con la macana, al azar, a quienes encontraba en las camas.

"Está muy cañón cómo los alumnos entraban y cómo salían de ahí. Va a haber muchos casos de trauma", comenta. Advierte, además, que muchos de esos golpes pudieron provocar lesiones mortales.
Academia Doenitz bajo la lupa: el pasado que resurgió tras la muerte de Dafne. | Foto: Yazmín Sánchez
Academia Doenitz: el pasado que resurgió tras la muerte de Dafne. | Foto: Yazmín Sánchez

Clases bajo amenaza

La violencia, asegura, iba acompañada de un abandono absoluto de la educación.

"Sí ibas a un salón y daban clase, pero era una burla. Teníamos maestros y eran malísimos; estaban a merced de lo que Jorge Luis y Rafael dictaban. Si ellos decidían que se iba a marchar todo el día, pues no había clases".

José Ignacio también estuvo en un campamento de verano, como Dafne. Ahí presenció una denuncia contra un maestro por presuntos tocamientos inapropiados a una niña durante una clase de natación, en una excursión a la Huasteca.

"Eran puros abusos en ese campamento. Ahí estaba Rafael y era puro golpear niños. De la queja nunca hicieron absolutamente nada. Esa vez éramos entre 20 y 30 alumnos en el campamento".

El punto de quiebre

El punto de quiebre llegó cuando sus padres descubrieron que tenía el cuerpo cubierto de moretones. Entonces, la verdad comenzó a salir a la luz.

"Lo que pasó estuvo muy mal. Cuando salí dije: '¡Se acabó, por fin, gracias a Dios!, lo que sigue'".

Pudo retomar sus estudios en otras escuelas y reconstruir su vida. Sin embargo, asegura que las heridas más profundas nunca estuvieron en su piel.

Las cicatrices que aún carga son las que permanecen en la memoria. Ahí siguen los golpes, los castigos, el miedo y la impotencia que vivió durante aquellos meses en la escuela Doenitz, un lugar donde, afirma, conoció la forma más cruel de la "educación".


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Cristina Gómez
  • Cristina Gómez
  • Con más de tres décadas en el periodismo, escribir es mi pasión. Buscadora de verdades ocultas, de convertir cifras en relatos y de tejer reportajes que dejen huella en la memoria colectiva, porque todo dato encierra un rostro, una vida, una historia. Orgullosamente panuquense y tampiqueña por adopción.
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