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“Cuando te ves en tu hijo”

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SERIE PERIODÍSTICA “¿QUÉ MÁS PODEMOS HACER?” / CUARTO ROUND

El exmonarca de los pesados en una videollamada con el mexicano Julio César Chávez, de quien dijo “fue el mejor del mundo”. Detective
El exmonarca de los pesados en una videollamada con el mexicano Julio César Chávez, de quien dijo “fue el mejor del mundo”. Detective

Pedí a Mike Tyson que describiera quién era Julio César Chávez a una persona que no tuviera ninguna idea de él ni del box. Pensé que el ejercicio podía ayudar a introducir su respuesta o parte de ella en algún momento del opening de la serie documental “Chávez vs Chávez”, pero todo derivó en la memoria de una de las peleas legendarias de la historia del box mundial: Julio César Chávez vs Meldrick Taylor.

“Julio César Chávez —inició Tyson— es una de las personas más amables, generosas y consideradas del mundo, pero también es uno de los boxeadores más feroces que han existido. Sabes, había oído hablar de estos grandes boxeadores y los vi en las películas, pero nunca había visto uno como ellos en la realidad hasta que conocí a Chávez.

Al igual que los grandes boxeadores que peleaban todo el día, todos los días y contra todos. Y estoy hablando en serio. Todo el mundo sabe que Julio sabe de boxeo, que estudió a los grandes, que está ahí arriba con ellos, y que boxeando él siempre los va a vencer, él va a ganar, de verdad, créeme. Es duro, rudo, ya sabes que a él no lo golpean con muchos puñetazos. Tiene buena defensa porque está decidido. Es implacable trabajando constantemente, saliendo adelante.

La pelea con Meldrick Taylor, sí, le estaban dando una paliza, pero sólo se necesita una décima de segundo para perder una pelea. Eso es menos de una décima por segundo, y eso es lo que pasó: la otra probabilidad, lo que puede salir mal saldrá mal. Y algo salió mal, pero eso no fue culpa de Julio. Eso podría haberle pasado a Meldrick, pero eso sólo pasa.

Fue una gran pelea. Entretenían a la gente, y de eso se trataba todo. La gente consiguió el valor de su dinero. Sabes que a veces los boxeadores internalizan su vida y su carrera. Se acaban lastimando a sí mismos o haciendo algo ridículo. Sabes que es un trabajo como ser dentista. Pierdes una pelea y es como un mal día en la oficina. Nos levantamos al día siguiente y seguimos trabajando. Así es como va”. 

***

Después de hablar con Tyson de la caída, recuperación y las posibilidades de volver a la nada o regresar al origen de todo, la conversación se decantó hacia el legado de Julio. Quise preguntar sobre la trascendencia, aunque quizá debí hacerlo usando la palabra gloria, porque la charla se atoró un poco. Trascendence sonó marciana para el campeón y pidió a su esquina que le explicaran.

—¿Cómo crees que Chávez pasará a la historia, Mike? —pregunté con ayuda del inglés del detective Meño Larios para saltar

el bache.

—Todo el mundo lo llama el mejor boxeador de México. No. Eso lo hace ver pequeño.

Después, Tyson elevó la voz, como una especie de protesta por la reflexión general que acababa de decirme.

—No. Es probablemente el mejor boxeador que el mundo haya visto jamás. Hay muy pocos boxeadores así en esa categoría. Cuando hablamos de legado, boxeo y todas esas cosas, muy poca gente está en esa categoría. Los boxeadores de ahora ya no pelean así. Chávez es un animal diferente.

—¿Y qué piensas de la comparación que se hace en ocasiones entre Chávez y El Canelo Álvarez?

—No puedes comparar a los dos. El único motivo por el cual hay un Canelo Álvarez es porque existió Chávez. Canelo es grande, no hay duda, pero el que saques una mayor cantidad de dinero no significa que seas el mejor boxeador. El que tu mánager hiciera los mejores tratos para ti no significa que seas el mejor boxeador. Porque yo gané más dinero, ¿eso quiere decir que soy

mejor? No.

Luego vino una más de las digresiones con las que Tyson había animado toda nuestra charla. “Cuando pienso en mis héroes no me pongo en el mismo lugar que ellos. ¿Estás jodidamente loco? ¡Ellos me hicieron como soy! ¡Ellos me dieron las ganas de ser quien soy! ¿Cómo puedo pensar que soy más grande que ellos? Si pensara algo así, yo sería un idiota. ¿Cómo carajo puedo pensar que soy el mejor de la historia cuando estos tipos estaban antes que yo y la única razón por la que quería pelear era por ellos?”.

Siguiendo la idea de hablar de legado, le pregunté a Tyson sobre el consejo que le daría a Julio en relación con sus hijos boxeadores, Julio César Jr y Omar. “Nadie tiene consejos para eso”, soltó de inmediato. “Desearía que alguien me dijera cómo manejar esto. Si tú escuchas la forma en que mis hijos me hablan, dice: ‘Guau, Mike, es un inepto’. Así que no puedo dar ningún consejo sobre cómo ocuparte de tus hijos”.

Inepto me sentí yo por la manera de preguntar, aunque la charla había regresado en cierta forma al momento en el que Tyson me había hablado de un hijo suyo que quería ser boxeador, pese a haber crecido con una vida cómoda. “Es muy duro cuando miras a alguien que hiciste. Ves a alguien así y te ves a ti mismo frente a ti. Ves la actitud que tiene y reconoces a esa persona. A veces no nos llevamos bien con nuestros hijos porque nos vemos en ellos y no nos gustamos. Cuando te ves a ti mismo en tu hijo, te das cuenta de lo mucho que no te gustas a ti mismo. O no te gustaste en algún punto”.

Cuando terminamos la entrevista, Carlos Peña, uno de los managers de Chávez, quien se encontraba presente, apareció con su teléfono para que Tyson y Julio, quien estaba en Tijuana, se saludaran a través de una videollamada.

“Julio, hermano, te quiero. Espero que te gusten estas historias que dije por ti. No te deseo nada más que lo mejor, de verdad te amo y estoy muy agradecido de todo lo que hiciste por nosotros en el mundo del boxeo. Gracias, hermano”. 

(FIN) 


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Diego Enrique Osorno
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